La mujer que enseña el camino hacia Dios a cualquiera, de cualquier creencia y ¡ hasta a los curas mismos !

Cuenta la misma Madre Teresa:

“ Uno de nuestros colaboradores me preguntó una vez:
– ¿ Quiere que nos hagamos católicos, como usted ?
Yo le contesté:
– Me gustaría darles el tesoro que poseo. Pero no está en mis manos darlo a nadie, porque es un don de Dios. Lo que hago es ofrecerles la posibilidad de hacer obras de amor. Por medio de tales obras se acercan a Dios, porque la obra de amor los acerca más a Él. Cuando Dios viene a ustedes y ustedes van a Dios, entonces tienen la ocasión de aceptarlo o rechazarlo. Esa aceptación es el don de la fe.”

Cuenta el arzobispo Angelo Comastri, recordando un encuentro que tuvo con la Madre Teresa:

“ Ella me miró con dos ojos límpidos y penetrantes. Luego me dijo:
– ¿Cuántas horas reza por día?’
Me quedé muy sorprendido por tal pregunta e intentando defenderme le repliqué:
– Madre, de usted me hubiera esperado un reclamo a la caridad, una invitación a amar a los pobres. ¿Por qué me pregunta cuántas horas rezo?
La Madre Teresa me tomó las manos y las apretó entre las suyas, casi como para transmitir lo que tenía en el corazón; luego me confió:
– Hijo mío, sin Dios somos demasiado pobres para poder ayudar a los pobres. Recuerda: yo soy sólo una pobre mujer que reza. Rezando, Dios pone en mí su Amor en el corazón y así puedo amar a los pobres. ¡Orando!

Teresa de Calcuta

Santa Teresa de Calcuta

Teresa de Calcuta ( Uskub, Imperio otomano -actual Skopie, Macedonia-; 26 de agosto de 1910-Calcuta, India; 5 de septiembre de 1997 ), de nombre secular Agnes Gonxha Bojaxhiu y también conocida como Santa Teresa de Calcuta o Madre Teresa de Calcuta, fue una monja católica de origen albanés naturalizada india, que fundó la congregación de las Misioneras de la Caridad en Calcuta en 1950. Durante más de 45 años atendió a pobres, enfermos, huérfanos y moribundos, al mismo tiempo que guiaba la expansión de su congregación, en un primer momento en la India y luego en otros países del mundo. Tras su muerte, fue beatificada por el Papa Juan Pablo II. Su canonización fue aprobada por el Papa Francisco en diciembre de 2015, después de que la Congregación para las Causas de los Santos reconociera como extraordinaria la curación de un brasileño enfermo en estado terminal. El acto oficial de canonización tuvo lugar en Roma en la mañana del domingo 4 de septiembre de 2016.

CAMINO DE SENCILLEZ

El fruto del silencio es la oración

CÓMO REZAR: UN SIMPLE CONTACTO CON DlOS

Empieza y acaba el día con una oración. Acércate a Dios como un niño. Si te parece difícil rezar, puedes decir: « Ven, Espíritu Santo, guíame, protégeme, libera mi pensamiento para que pueda rezar.» O, si rezas a María, puedes decir: « María, Madre de Dios, acéptame ahora como Madre y ayúdame a rezar.»
Cuando reces, da gracias a Dios por todos sus dones porque todo es de Dios y un don que Él nos concede. Tu alma es un don de Dios. Si eres cristiano, puedes decir la plegaria del Señor; si eres católico, el padrenuestro, la salve, el rosario, el credo: todas las oraciones habituales. Si tú o tu familia tenéis unas devociones propias, rezad según ellas.
Si confías en el Señor y en el poder de la oración podrás superar todos los sentimientos de duda, temor y soledad que suelen sentir las personas.
Si algo te remuerde la conciencia, puedes ir a confesarte si eres católico y salir totalmente limpio, porque Dios lo perdona todo a través del sacerdote. La confesión es un maravilloso don de Dios al que podemos acercarnos manchados de pecado y salir totalmente purificados. Sin embargo, tanto si vas a la confesión como si no, tanto si eres católico como de otra religión, debes aprender al menos a pedir perdón a Dios.
Todas las noches antes de acostarte debes hacer un examen de conciencia. ( ¡ No sabes si estarás vivo a la mañana siguiente ! ) Si algo te preocupa, o si has hecho algo malo, debes remediarlo. Por ejemplo, si has robado algo, intenta devolverlo. Si has herido a alguien, intenta disculparte directamente. Si no puedes hacerlo, al menos discúlpate con Dios diciendo: « Lo siento mucho.» Es importante hacerlo porque del mismo modo que hacemos actos de amor, también debemos hacer actos de contrición. Puedes decir: « Señor, siento haberte ofendido y prometo intentar no volver a ofenderte », o algo así. Es muy agradable estar libre de cargas, tener un corazón limpio. Recuerda que Dios es misericordioso, Él es el Padre misericordioso de todos nosotros. Nosotros somos sus hijos y Él nos perdonará y olvidará si nosotros nos acordamos de Él.
Pero primero examina tu corazón para ver si queda todavía en él alguna necesidad de perdón a los demás, porque ¿ cómo podemos pedir perdón a Dios si no podemos perdonar a los demás ? Recuerda que, si te arrepientes de verdad, si lo deseas fervientemente con un corazón limpio, serás absuelto a los ojos de Dios. Él te perdonará si te confiesas con sinceridad. Reza, pues, para poder perdonar a aquellos que te han herido o que no te gustan, y perdónalos como tú has sido perdonado.
También puedes rezar por el trabajo de otros y ayudarlos. Por ejemplo, en nuestra comunidad, hay ayudantes pasivas que ofrecen sus oraciones por una hermana que necesita las fuerzas para llevar a cabo su trabajo activo. Y también están las hermanas y hermanos contemplativos que rezan por nosotras todo el tiempo.

Viviendo en la Fe

Conocemos muchas experiencias sobre el poder dé la oración y la respuesta que Dios nos da siempre. Un sacerdote, el padre Bert White, hizo una visita a Calcuta porque estaba interesado en nuestro trabajo. Llegó en el momento justo:

Testimonio del padre White

Iba de viaje para ver el trabajo de la Madre Teresa y de las Misioneras de la Caridad y decidí asistir a misa en la Casa Madre. Al llegar a la puerta, una hermana me saludó y me dijo: « Gracias a Dios que ha llegado; padre, entre.» Yo dije: « ¿ Cómo sabe que soy sacerdote ?», pues no llevaba sotana, y ella me respondió: « Como el padre que suele decir la misa no podía venir, le hemos pedido a Dios que nos enviara otro.»

Haga de su familia una familia de amor

Es necesario orar por los niños y en familia. El amor empieza en el hogar y por esta razón es importante orar juntos. Si la familia reza unida permanecerá unida y sus miembros se amarán unos a otros como Dios nos ama a cada uno de nosotros. Sea cual sea nuestra religión, debemos rezar juntos.

 

Fuentes: Madre Teresa de Calcuta Camino de Sencillez, Wikipedia, es.aleteia.org, recursoscatolicos.com.ar

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