Saint Yácob, Saint Yago o Santiago de Zebedeo o Jacobo de Zebedeo ( Jacobo, que pasó al latín como Iacobus y derivó en nombres como Iago, Tiago ), conocido en la tradición cristiana como Santiago el Mayor para distinguirlo del otro discípulo homónimo, fue uno de los doce apóstoles. Nació probablemente en Betsaida (Galilea). Fue hijo de Zebedeo y Salomé, y hermano de Juan el Apóstol. Murió decapitado a manos de Herodes Agripa I en Jerusalén entre los años 41 y 44 de nuestra era. Es el patrono de España, de Galicia, Santiago de Chile, Guayaquil en Ecuador, Caracas en Venezuela y Santiago de Chiuitos en Bolivia, de la provincias argentinas de Santiago del Estero y Mendoza, y de muchos lugares más en Latinoamérica.
Inició el Marianismo cristiano, al recibir mensaje de la Virgen en el Pilar de Zaragoza, en España, en un fenómeno divino llamado bilocación, pues la Virgen todavía estaba en este mundo.
Pudo evangelizar muy pocos en España, solo 7, pero gracias a su obra, hoy el catolicismo se expande por toda Latinoamérica; se cumple lo de la semilla de mostaza, empieza muy pequeña y hace una gran planta.
En el Noroeste de España, en la céltica y verde Galicia, a la que los romanos llamaron “Finis Terrae”, por ser el extremo más occidental del mundo hasta entonces conocido, cuenta la tradición que estuvo el Apóstol Santiago, como llaman los españoles a Jacob, el hijo de Zebedeo y hermano de Juan el Evangelista. Cuentan las confusas narraciones de los primeros años de la cristiandad que a él le fueron adjudicadas las tierras españolas para predicar el Evangelio, y que en esta tarea llegó hasta la desembocadura del río Ulla. Sin embargo con poco éxito y escaso número de discípulos, por lo que decidió volver a Jerusalén.
Fue uno de los primeros discípulos en derramar su sangre y morir por Jesús. Miembro de una familia de pescadores, hermano de Juan Evangelista -ambos apodados Boanerges ( ‘Hijos del Trueno’ ***), por sus temperamentos impulsivos- y uno de los tres discípulos más cercanos a Jesucristo, el apóstol Santiago no solo estuvo presente en dos de los momentos más importantes de la vida del Mesías cristiano -la transfiguración en el monte Tabor y la oración en el huerto de los Olivos-, sino que también formó parte del grupo restringido que fue testigo de su último milagro, su aparición ya resucitado a orillas del lago de Tiberíades.

*** Como bien explica Robert Graves en su libro Rey Jesús, las palabras en la época del Mesías tenían varios significados, con juegos de palabras característicos; por ejemplo la cita bíblica “cuando veáis la abominación desoladora en el lugar santo” hace referencia, por similitud sonora al estilo de los parónimos, con Zeus, una estatua idolátrica que terminó en el Templo en una época determinada. Así Boanerges, que se tradujo como Hijos del Trueno, significa algo así como “aquel que entiende lo que Dios quiere”, y si pensamos que Trueno puede simbolizar la Voz de Dios, ambas traducciones, en el fondo, significarían lo mismo. A lo que se sumaría el carácter apasionado del apóstol.

Guido Reni - Santiago el Mayor

Santiago el Mayor, pintado por Guido Reni

Formó parte del grupo inicial de la Iglesia primitiva de Jerusalén y, en su labor evangelizadora, se le adjudicó, según las tradiciones medievales, el territorio peninsular español, concretamente la región del noroeste, conocida entonces como Gallaecia. Algunas teorías apuntan a que el actual patrón de España llegó a las tierras del norte por la deshabitada costa de Portugal.
Cuando regresó a Palestina, en el año 44, fue torturado y decapitado por Herodes Agripa, y se prohibió que fuese enterrado. Sin embargo sus discípulos, en secreto, durante la noche trasladaron su cuerpo hasta la orilla del mar, donde encontraron una barca preparada para navegar pero sin tripulación. Allí depositaron en un sepulcro de mármol el cuerpo del apóstol que llegaría tras la travesía marítima, remontando el río Ulla hasta el puerto romano, en la costa Gallega, de Iria Flavia, la capital de la Galicia romana. Allí enterraron su cuerpo en un compostum o cementerio en el cercano bosque de Liberum Donum, donde levantaron un altar sobre el arca de mármol.

Los restos del Apóstol viajan a España

Tras reclutar a los siete varones apostólicos, que fueron ordenados obispos en Roma por San Pedro y recibieron la misión de evangelizar en Hispania, el apóstol Santiago regresó a Jerusalén para acompañar a la Virgen en su Asunción en Éfeso junto a los grandes discípulos de Jesús, donde María recibió la visita de Jesús resucitado, a quién le pidió pasar sus últimos días antes de subir al Cielo rodeada de los apóstoles, que se encontraban dispersos por todo el mundo. Su Hijo le permite que sea ella misma, a través de apariciones milagrosas, la que avise a los discípulos y, de esta forma, la Virgen se hace presente sobre un pilar de Zaragoza frente al apóstol Santiago y los siete varones, episodio hoy venerado en la basílica de Nuestra Señora del Pilar.

Los 7 Discípulos de Santiago conviertes a los celtas al cristianismo

Fueron estos siete discípulos los que, tras escaparse aprovechando la oscuridad de la noche, trasladaron el cuerpo del apóstol Santiago en una barca, adonde arribaron a través del puerto de Iria Flavia (actual Padrón). Los varones depositaron el cuerpo de su maestro en una roca -que fue cediendo y cediendo, hasta convertirse en el Sarcófago Santo- para visitar a la reina celta Lupa, que entonces dominaba desde su castillo las tierras donde ahora se asienta Compostela, y solicitarle a la poderosa monarca pagana tierras para sepultar a Santiago. La reina acusó a los recién llegados de pecar de soberbia, pues entendía a los convencimientos de los cristianos como humanos, y los envió a la corte del vecino rey Duyos, enemigo del cristianismo, que acabó encerrándolos. Según la tradición, un ángel -en otros relatos, un resplandor luminoso y estrellado- liberó a los siete hombres de su cautiverio y, en su huida, un nuevo milagro acabó con la vida de los soldados que corrían tras ellos al cruzar un puente, pero no fue el único contratiempo con el que se toparon los varones. Los bueyes que les facilitó la reina para guiar el carro que transportaría el cuerpo de Santiago a Compostela resultaron ser toros salvajes que, sin embargo, también milagrosamente, fueron amansándose solos a lo largo del camino. Lupa, atónita ante tales episodios, se rindió a los varones y se convirtió al cristianismo, mandó derribar todos los lugares de culto celta y cedió su palacio particular para enterrar al Apóstol. Hoy se erige en su lugar la catedral de Santiago.

Redescubrimiento del sepulcro de Santiago

Tras las persecuciones y prohibiciones de visitar el lugar donde fue enterrado, se olvidó la existencia del mismo, hasta que en el año 813 el eremita Pelayo ( o Paio ) observó resplandores y oyó cánticos en el lugar. En base a este suceso se llamaría al lugar Campus Stellae, o Campo de la Estrella, de donde derivaría al actual nombre de Compostela.
Entonces no fue hasta ocho siglos más tarde, en el año 813, cuando el ermitaño llamado Paio alertó al obispo de Iria Flavia, Teodomiro, de la extraña y potente luminosidad de una estrella que observó en el monte Libredón (de ahí el nombre de Compostela, campus stellae, ‘Campo de la Estrella’). Bajo la maleza, al pie de un roble, se encontró un altar con tres monumentos funerarios. Uno de ellos guardaba en su interior un cuerpo degollado con la cabeza bajo el brazo. A su lado, un letrero rezaba: «Aquí yace Santiago, hijo del Zebedeo y de Salomé».

El religioso, por revelación divina, atribuyó los restos óseos a Santiago, Teodoro y Atanasio, dos de los discípulos del Apóstol compostelano, e informó del descubrimiento al rey galaico-astur Alfonso II el Casto, que, tras visitar el lugar, nombró al Apóstol patrón del reino y mandó construir una iglesia en su honor, proclamando al apóstol Santiago patrono del reino. Pronto se extendió por toda Europa la existencia del sepulcro santo gallego y el apóstol Santiago se convirtió en el gran símbolo de la Reconquista española. El rey de Asturias fue solo el primero de toda la marea de peregrinos que vinieron después al Camino de Santiago.

Santiago ayuda a la España cristiana

A partir de esta declaración oficial los milagros y apariciones se repetirían en el lugar, dando lugar a numerosas historias y leyendas destinadas a infundir valor a los guerreros que luchaban contra los avances del islam y a los peregrinos que poco a poco iban trazando el Camino de Santiago.

Una de ellas narra como Ramiro I, en la batalla de Clavijo, venció a las tropas de Abderramán II ayudado por un jinete sobre un caballo blanco que luchaba a su lado y que resultó ser el Apóstol Santiago. A partir de entonces surgió el mito que lo convirtió en patrón de la reconquista.

El Camino de Santiago

A partir del s. XI Santiago ejerció una fuerte atracción sobre el cristianismo europeo y fue centro de peregrinación multitudinaria, al que acudieron reyes, príncipes y santos.

En los s. XII y XIII, época en que se escribió el “Códice Calixtino”; primera guía del peregrino, la ciudad alcanzó su máximo esplendor. El Papa Calixto II concedió a la Iglesia Compostelana el “Jubileo Pleno del Año Santo” y Alejandro III lo declaró perpetuo, convirtiéndose Santiago de Compostela en Ciudad Santa junto a Jerusalén y Roma. El Año Santo se celebra cada vez que la festividad del Apóstol, el 25 de Julio, cae en domingo.

Las reliquias vuelven a desaparecer y reaparecen una vez más

Una vez descubiertas y honradas con un templo cristiano, las reliquias no pararon quietas mucho tiempo. Según la tradición oral, en el siglo XVI tuvieron que ser escondidas para evitar la profanación de los piratas que amenazaron la ciudad compostelana tras desembarcar en el puerto de A Coruña (mayo de 1589). Las excavaciones llevadas a cabo a finales del siglo XIX, al perderse la pista de los restos de Santiago, revelaron la existencia de un escondite -dentro del ábside, detrás del altar principal, pero fuera del edículo que habían construido los discípulos- de 99 centímetros de largo y 30 de ancho, donde se ocultaron, y se perdieron, durante años, los huesos del Apóstol. En 1884 el papa León XIII reconoció oficialmente este segundo hallazgo.

De España a un rincón de Argentina: celebración de Santiago en las playas argentinas

Además de Compostela y España, el Apóstol Santiago también es venerado en la ciudad balnearia de Villa Gesell, en la Provincia de Buenos Aires, Argentina, donde se halla un templo y santuario en su honor. Al santo patrono de España y co-patrono de Villa Gesell se le celebra dos veces en el año en la población argentina: el 25 de enero ( verano en el hemisferio sur ) y el 25 de julio, que es el día de su solemnidad.
La historia de la devoción al Apóstol Santiago en el balneario argentino es muy reciente, puesto que se remonta al año 1981 cuando Villa Gesell crece dramáticamente en el número de sus habitantes. Esta situación hace necesario la creación de una nueva comunidad parroquial, que se convertiría en un importante eje de la fe católica en la zona.

El entonces Obispo de la Diócesis de Mar de Plata, Mons. Rómulo García, y el párroco de Villa Gesell, Padre Ricardo Cocito, acogen la solicitud de varios españoles habitantes de la ciudad para edificar allí una parroquia dedicada Santiago Apóstol.

La dedicación del templo, una vez construido, ocurrió el 25 de julio de 1996 recibiendo en peregrinación una imagen del Apóstol que fue donada para Villa Gesell por la Junta de Galicia. Esta primera romería siguió la tradicional solemnidad que en la fecha tiene lugar en Santiago de Compostela, donde reposan los restos mortales del patrono de España.

Tal como ocurre en España, pero en menor escala, desde el 23 de julio grupos de peregrinos realizan el Camino de Santiago hasta el santuario de Villa Gesell al que llegan para participar en la celebración Eucarística del 25 de julio, donde tiene lugar la ‘volada’ del botafumeiro.

La Cruz de Santiago

La Cruz de Santiago es una cruz latina de gules simulando una espada, con los brazos rematados en flor de lis y una panela en la empuñadura. Se dice que su forma tiene origen en la época de las Cruzadas, cuando los caballeros llevaban pequeñas cruces con la parte inferior afilada para clavarlas en el suelo y realizar sus devociones diarias.

Las tres flores de lis representan el honor sin mancha, que hace referencia a los rasgos morales del carácter del Apóstol.

La espada representa el carácter caballeresco del apóstol Santiago y su forma de martirio, ya que le cortaron la cabeza (fue decapitado) con una espada. También puede simbolizar, en cierto sentido, tomar la espada en nombre de Cristo.

cruz de santiago

En particular, es el emblema desde el siglo XII de la Orden de Santiago, nombrada en referencia al santo patrón de España, Santiago el Mayor. El diseño de esta cruz también se llama Cruz de los Caballeros de Santiago, ya que estos portaban la cruz estampada en el estandarte y su capa blanca. La cruz del estandarte tenía forma de cruz con una venera en el centro y otra al final de cada uno de los brazos.

Caballero_de_Santiago

La Orden de Santiago es una orden religiosa y militar surgida en el siglo XII en el Reino de León. Debe su nombre al patrón de España, Santiago el Mayor. Su objetivo inicial era proteger a los peregrinos del Camino de Santiago y expulsar a los musulmanes de la península ibérica.

La orden tuvo su origen en la ciudad de Cáceres a partir de la anterior orden de los Fratres de Cáceres. El obispo de Santiago de Compostela fomentó esta conversión a cambio de que la dicha orden, en su avance reconquistador hacia el sur, no reclamase la devolución del arzobispado a Mérida, donde había estado hasta que la invasión de los musulmanes recomendó su traslado al norte, a Santiago de Compostela. Tras la muerte del gran maestre Alonso de Cárdenas en 1493, los Reyes Católicos incorporaron la Orden a la Corona de España y el papa Adriano VI unió para siempre el maestrazgo de Santiago a la corona en 1523.

En los escudos heráldicos de diversas poblaciones anteriormente pertenecientes a esta Orden Militar aparece representada esta cruz, como es el caso de Quintanar de la Orden y Cabezamesada, en la provincia de Toledo; Villamayor de Santiago, Horcajo de Santiago y Santa María de los Llanos en la de Cuenca o Campo de Criptana y Villanueva de los Infantes en Ciudad Real, entre muchos otros casos.

 

Fuentes: vivecamino.com, red2000.com, gaudiumpress.org, Wikipedia

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