DON ORIONE

Luis Orione nació en Pontecuore, Italia en 1872 y falleció también en Italia el 12 de marzo de 1940. Ordenado sacerdote salesiano, fue el discípulo predilecto de San Juan Bosco.

Don Orione

Estatua de San Luis Orione en el Santuario Nuestra Señora de la Guardia en Tortona, Italia.

Una vez en la Argentina dijo: “Mi verdadera vocación es un secreto que quiero revelar ahora y es poder vivir como un auténtico asno de Dios, como un auténtico borrico de la Divina Providencia”. Y de verdad que lo cumplió y con creces. ( Nota: Zacarías 9:9 ¡Regocíjate sobremanera, hija de Sion! ¡Da voces de júbilo, hija de Jerusalén! Tu Rey viene a ti, Justo y dotado de salvación, Humilde, montado en un asno, En un pollino, hijo de asna.)

En la noche del día 12 a las 22.45 Don Orione se siente mal; acude Modesto, el clérigo enfermero; una religiosa aparece en la puerta para ofrecer su ayuda, pero Don Orione con la palidez de la muerte en el rostro, le hace señal de no entrar. Pocos minutos de espera; el sacerdote Don Bariani corre en busca de un médico, pero éste llega tarde; él ha reclinado su cabeza sobre el pecho del enfermero.

Las profecías de Don Orione

Las llamadas profecías de Don Orione fueron prácticamente dichas en la República Argentina donde residió durante muchísimo tiempo y son de gran dominio público; todas ellas eran expresadas con mucha tranquilidad y serenidad, y según las circunstancias, con ademanes muy expresivos; lo hacía fundamentalmente cuando almorzaba o cenaba con sus compañeros de labor; había una conversación muy animada, y de pronto, se detenía, miraba profundamente con sus ojos, y con reflejos de un alma realmente privilegiada decía sus sentencias.
“Prepárense a bien morir porque dentro de una semana va a morir uno de nosotros” Y alguien moría dentro del lapso señalado. Una vez terminada una cena, en la noche en que debía fallecer uno de los presentes, todos estaban bien, sanos y sin signos de ninguna molestia. Todos pensaron que Don Orione se había equivocado, pero al cabo de una hora, uno de ellos tiene un síncope cardíaco y muere inmediatamente.

Su primer sueño premonitorio y una extraña curación
En el mes de setiembre de 1855, a los 14 años Juan Luis Orione es acogido finalmente entre los Franciscanos de Voghera, donde alimenta los primeros ardientes propósitos de “hacerse santo de verdad” siguiendo los postulados de SAN FRANCISCO DE ASIS.
En el mes de abril de 1886, una peligrosa broncopulmonía acecha su vida, llevándolo casi al borde de la tumba; mejora de una manera no muy común, después de un misterioso sueño en el que ve en derredor suyo, a un grupo de jóvenes sacerdotes que le sonríen y admiran. El médico le pronostica pocos meses de vida a causa de su debilidad general y los frailes deciden enviarlo con su familia. Este primer sueño premonitorio se cumplirá con lujo de detalles, años después.

El sueño del Oratorio

“Un domingo soñé este grande sueño que no olvidé jamás; ví a la Virgen, estrechando a Jesús niño con su brazo derecho; era de una belleza indescriptible, pleno de luz y sus contornos resplandecían. De sus hombros descendía un manto más bello que el azul del cielo; estaba vestida con una túnica blanquísima y una faja celeste le rodeaba la cintura. Protegía el Oratorio y me miraba con amor; después su manto azul comenzó a alargarse y hasta el cielo desapareció ya que solo se veía el manto azul de la Madonna. Aparecieron bajo el manto, muchas cabezas, todas de chiquillos, que jugaban y se divertían; eran de colores diversos, blancos, negros, cobrizo y andaban perdiéndose en la inmensidad de la llanura, en número incalculable; se multiplicaban y parecía todo como si fuera un hormiguero.
La Madonna se volvió hacia mí, indicándomelos; y bajó de lo alto un canto, el Magnificat; todos cantaban, cada uno en su idioma pero todos se fundían en uno solo formando un coro admirable; la Madonna se unió también a aquel canto. Me desperté con una paz en el, corazón que no podía describir”.
Este sueño indicó claramente una premonición sobre la obra de la Divina Providencia, que se desarrollaría años después hasta abarcar también las misiones, en distintos países.
El 13 de abril de 1895 se ordena sacerdote a los 23 años; su actividad entretanto tiene ya su nombre distintivo: “Obra de la Divina Providencia”. Italia, en aquellos años, estaba sacudida por las primeras y violentas reinvidicaciones sociales (1898), con víctimas, represiones y sangre. Don Orione se dedica a la juventud más necesitada, y hace también su labor fuera de Tortona, en Noto de Sicilia (1898), San Remo (1899), Orivieto y Roma (1900); ofrece asilo y calor de familia, con escuelas y colonias agrícolas, muy en auge a los inicios de este siglo. Para las escuelas agrícolas da vida a un cuerpo especial “eremitas de la Divina Providencia” (julio de 1899)

El Baile en el cementerio

En Volpara Piacentina, Don Orione predicó contra el baila para la fiesta de la Dolorosa; una parte del pueblo desertó de la Iglesia para dirigirse al baile; él habló con vehemencia, teniendo una mano una calavera, y en medio de un silencio impresionante, ya que magnetizaba a multitudes, repitió: Del baile al cementerio es corto el paso”
De pronto una muchacha de 19 años llevada por primera vez al baile, se sintió mal mientras danzaba y murió algunos días después. El entierro pasó delante de la tarima armada todavía.

Las titánicas ayudas y las curaciones en las catástrofes

Los tiempos de Pio X, sucesor de León XIII (1903), Don Orione los vive intensamente, en laboriosidad caritativa manteniéndose extraño a lasa diatribas político-sociales, de las que es víctima.
Don Orione favorece también en sus casas, con tipografías, talleres de carpintería y mecánica; también es precursor en este campo, si bien combatido por la escasez de medios, pero tenaz en insistir, más tarde se siente feliz en haberlo conseguido.
En el campo religioso organiza memorables peregrinaciones populares a Caravaggio y al monte Figogna, cerca de Génova, con millares de participantes. Es también en esas ocasiones, como en Messina, donde re4aliza curaciones realmente notables.
Poco después de todo esto, estalla la Primera Guerra Mundial (1914) y para hacer más vasta la posibilidad de responder a las peticiones de los necesitados, el 29 de junio de 1915 da vida, entre otras cosas, a los Pequeños Cottolengos, nombre dado espontáneamente por el mismo pueblo. La puerta del pequeño Cottolengo no pregunta a quien entra, si tiene nombre o religión sino tan sólo si tiene un dolor.

El perrito de Santa Margarita

En 1925, llamado urgentemente a Cortona por la anciana señora Catalina Servetti, llegando a la ciudad por la noche, se extravió. No queriendo pedir informes a esa hora, para evitar juicios indelicados, se volvió hacia el Santuario de Santa Margarita la Penitente, protectora de la ciudad y la invocó diciendo así: “¡Oh!”. Si quisieses mandarme tu perro…”; de pronto apareció un perrito que lo acompañó a la casa de la viejecita; después, recibida la bendición de Don Orione, el perrito se inclinó tres veces y desapareció.
Santa Margarita precisamente está siempre representada con un perrito.

Nuevamente Sudamérica

En el mes de setiembre de 1934, Don Orione emprende un segundo viaje a América del Sur. En contra de la desigualdad de las condiciones sociales, Don Orione insiste en Uruguay, Brasil y Argentina, en la llamada de los ricos hacia los pobres, estableciendo nuevos Pequeños Cottolengos en Sudamérica; va a Chile sobrevolando los Andes (1936), permaneciendo allí tres años.
Proveniente él mismo de una condición social muy baja, ya desde los primeros años del siglo, Don Orione ha expresado en varias ocasiones, la certeza de evoluciones sociales, aunque violentas, que abrirán una nueva era proletaria, democrática. “Vivimos en un período de transición de la Humanidad _ escribía en 1905- es la hora de la democracia, de la soberanía de los poderes populares.
En 1939, uno antes de su muerte, escribía: Hemos de ser santos, pero no de una santidad que pertenezca únicamente al culto de los fieles y que se note solamente en la Iglesia. Hemos de ser los santos del pueblo y de la salvación social
En otra oportunidad, en 1930, escribiendo a sus colaboradores, les decía: ” Hemos de hacer el bien, pero más, mucho más, no podremos hacerlo todo en un día pero no hemos de morir en casa, ni en la sacristía sino fuera de la sacristía” Palabras éstas aparentemente nada ortodoxas pensando que fueron escritas hace 50 años.

Las profecías de Don Orione

“Prepárense a bien morir porque dentro de una semana va a morir uno de nosotros” Y alguien moría dentro del lapso señalado. Una vez terminada una cena, en la noche en que debía fallecer uno de los presentes, todos estaban bien, sanos y sin signos de ninguna molestia. Todos pensaron que Don Orione se había equivocado, pero al cabo de una hora, uno de ellos tiene un síncope cardíaco y muere inmediatamente.
“Monseñor Copello está construyendo muchas iglesias pero no morirá sin verlas quemadas”
“Buenos Aires arderá por los cuatro costados y correrán ríos de sangre desde Córdoba”
“Aquí hay olor a santo y aquí haremos un cottolengo”. Acertó porque en Claypole, provincia de Buenos Aires, Argentina, había estado evangelizando a los indios San Francisco Solano, durante la conquista española, lugar donde un hermano de San Francisco compró posteriormente una estancia, donde existe hoy un famoso cottolengo de Don Orione.
“La salvación de la República Argentina vendrá del centro de la República y mucha sangre lavara tanta culpa” Evidentemente se refiere a la ciudad de Córdoba, epicentro de las puebladas de 1966 (dictadura del General Onganía), la dicha Revolución Libertadora, y de otros conflictos sociales que tuvieron epicentro en esa zona central argentina.
“Nacerá una flor, porque la paz y la felicidad renacerán para una gran fiesta de la Santísima Virgen”
“Un gran civil católico gobernará al país brillantemente y habrá paz y prosperidad por muchos años en el siglo venidero”.
“Roma será bombardeada y el Papa caminará sobre sus escombros”

Profecías para Argentina

La salvación de la República Argentina vendrá del centro de la República

“Monseñor Copello está construyendo muchas iglesias pero no morirá sin verlas quemadas”

Ese Primado de la Argentina, en 1955, vió como quemaban las iglesias del Centro de Buenos Aires, juntamente con una bandera de ese país ( y el Cabildo también; ese ataque fue el prolegómeno del golpe de estado a Perón, luego de que bombardearan Plaza de Mayo con cientos de muertos, golpe que sucedió al de Yrigoyen y antecedió a muchos otros, el último de los cuales dejó 30.000 desaparecidos, entre ellos monjas francesas, el obispo Angelelli y los monjes Palotinos).

“Buenos Aires arderá por los cuatro costados y correrán ríos de sangre desde Córdoba”
“Aquí hay olor a santo y aquí haremos un cottolengo”. Acertó porque en Claypole, provincia de Buenos Aires, Argentina, había estado evangelizando a los indios San Francisco Solano, durante la conquista española, lugar donde un hermano de San Francisco compró posteriormente una estancia, donde existe hoy un famoso cottolengo de Don Orione.

“La salvación de la República Argentina vendrá del centro de la República y mucha sangre lavara tanta culpa”

“Nacerá una flor, porque la paz y la felicidad renacerán para una gran fiesta de la Santísima Virgen”.
Profecías para el futuro (realizadas en 1935)

“Un gran civil católico gobernará al país brillantemente y habrá paz y prosperidad por muchos años en el siglo venidero”.

“Roma será bombardeada y el Papa caminará sobre sus escombros”

En 1937 hallándose en su querida Argentina profetizó lo siguiente:

“La obra de los judíos es de odio … . Ellos dividen a los pueblos, para después dominarlos. El peligro judío es mayor que el comunista, pero ellos también están con los comunistas. El peligro judío es peor que el de Inglaterra …

Si los argentinos no luchan, muy pronto estarán dominados por los judíos. Casi todos los diarios están pagados por dinero judío, aún los diarios católicos …

Habrá mucha confusión, mucha confusión … si los argentinos se descuidan, llegarán a tener un presidente judío … . Yo no lo veré, pero tú sí lo verás; después se hará la luz …

Tendremos un triunfo sin precedentes. Argentina será el centro de Cristo en Sudamérica. Una gran época está por llegar. Veo a Jesús que vuelve. No es un fantasma, no.

Levantemos la mirada ¡ Oh hermanos ! He aquí a Cristo que viene, vivo con los vivos, a darnos vida con su vida. Y detrás de Cristo se abren nuevos cielos ¡ Es como un amanecer el triunfo de Dios !”

Testimonio en foro Argemto

Don Orione, en su profecía, acerca de los hechos que ocurrirían en la Argentina, dijo:
El hombre que salvará y gobernará la Argentina, no sabrá que es el elegido, será un hombre por demás inteligente y totalmente apolítico, pero en un momento caótico del país, se le presentará un ángel de Dios, diciéndole que tiene que hacerse cargo del país, porque fue elegido por Dios para hacerlo, pero él no querrá y no aceptará, es así que por su negativa, un ángel causará la muerte de 400.000 personas, quienes caerán desplomadas, sin vida, en las calles.
Luego habrá un levantamiento armado civil, el pueblo lleno de ira, saldrá a las calles, buscando y matando a todo político, funcionario, policía, militar, sacerdote y cualquier otra persona, que habiendo tenido poder para mejorar la Argentina, no lo hizo, y que allí mismo, donde los encuentren, los matarán; habrá tantos crucificados, como desde Rosario hasta Buenos Aires, en orden de tres, un político o funcionario, un policía o militar y un sacerdote, o sea: uno, uno y uno; uno, uno y uno; y así sucesivamente.
Al mismo tiempo, un presidente será colgado en la Plaza de Mayo. Por ése entonces, varios hombres, dirán ser los elegidos y querrán entrar a la Casa Rosada, por la entrada de Balcarce 50, pero Dios, pondrá allí un ángel, quien estará cuidando esa entrada y no permitirá el ingreso de otro, que no sea el verdadero elegido, fulminando en el acto, a todo impostor, antes de cruzar la puerta.
Finalmente, el elegido aceptará, todos lo verán y sabrán que es él, entrará por la puerta de Balcarce 50 y gobernará la Argentina, desde el Congreso, de la mano de los niños, sin salir del país, por 50 años hasta su muerte, para Paz y Prosperidad.
Don Orione dijo, que nadie sabrá quién es el elegido, ni sus padres, ni siquiera la Iglesia Católica (a la cual el sacerdote pertenecía), ya que si la iglesia lo supiera, lo mataría antes de nacer. También adelantó, que las personas verán lo que sucederá desde sus hogares, y eso que hace más de 70 años, nadie tenía televisión en su casa.

Fuentes: PROFECIAS RECOPILADAS WWW.ARGEMTO.COM.AR, fabiozerpa.com.ar, Wikipedia

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