Santa Rita de Casia ( Roccaporena, 1381 – Cascia, 1457 ), en italiano Rita da Cascia, bautizada con el nombre de Margherita Lotti, fue una religiosa italiana y una de las santas más populares de la Iglesia católica. Su nombre es probablemente una abreviación de Margherita. Sus símbolos representativos son las rosas, los higos y el estigma. Se la llama la abogada de lo imposible porque se acude a ella en caso de causas perdidas. Cuenta la leyenda que cuando nació en su cuna volaban abejas y que en pleno invierno, en medio de la nieve Dios hizo florecer una rosa. ¡ Aparte de a su Madre María a nadie más que yo sepa, regaló rosas !

Modelo de esposa, quiso convertir a su marido que andaba por el mal camino y trágicamente fue cumplido su pedido que prefería ver muertos a sus hijos antes que verlos criminales. Viuda quiso entrar en un convento, pero su condición de viuda lo impedía. Ella se volvió de nuevo a Jesús en oración. Ocurrió entonces un milagro. Una noche, mientras Rita dormía profundamente, oyó que la llamaban ¡ Rita, Rita, Rita ! esto ocurrió tres veces, a la tercera vez Rita abrió la puerta y allí estaban San Agustín, San Nicolás de Tolentino y San Juan el Bautista del cual ella había sido devota desde muy niña. Ellos le pidieron que los siguieran. Después de correr por las calles de Roccaporena, en el pico del Scoglio, donde Rita siempre iba a orar, sintió que la subían en el aire y la empujaban suavemente hacia Cascia. Se encontró arriba del Monasterio de Santa María Magdalena en Cascia. Entonces cayó en éxtasis. Cuando salió del éxtasis se encontró dentro del Monasterio, ante aquel milagro las monjas Agustinas no pudieron ya negarle entrada. Es admitida y hace la profesión ese mismo año de 1417, y allí pasa 40 años de consagración a Dios.

Aquí en Argentina está documentada en sus libros del Nostradamus argentino, la ayuda que brindó a Benjamín Solari Parravicini y su familia.

Santa Rita

Santa Rita

PEDRO MIGUEL OBLIGADO

A Santa Rita, abogada de imposibles

Cuando la puerta azul se aclara con las rosas
de las plegarias que abren junto al umbral del cielo,
tú que nos facilitas extraordinarias cosas,
no encuentras una flor que te exprese su anhelo.

Lléganle a Magdalena, sangrientas amapolas;
a San Antonio, azahares; lirios a Luis de Francia;
los angelitos pasan cargados de corolas
en donde aun las vidas suspiran su fragancia …

Es que hoy los más fervientes no esperan lo imposible,
y así es que no te invoca ninguno, Santa Rita:
no saben que tú puedes darles lo inaccesible,
como un lago da el cielo de una noche infinita.

Debes estar muy triste sin practicar el bien,
y esperando en tu mano la paloma de un ruego;
y para que no sufras el humano desdén,
esta lástima absurda por tu pena te entrego.

¡Oh, quién lograra creer en tu virtud oscura,
y pedir seriamente, la dicha y el amor…
Yo no puedo rezarte sino con mi ternura,
lo mismo que otios rezan, sólo con su dolor.

Yo sé que tú perdonas esta sonrisa mía,
porque ves en mis ojos una emoción sincera;
pues todo tu poder celeste, ¿qué valdría,
si por una infantil desconfianza, se hiriera?

El cura razonable no te enciende ni un cirio,
ni adorna de azucenas tu inadvertido altar:
y como hasta en la gloria te acompaña el martirio,
ante Dios, tu alma pura, más pura ha de brillar.

Santa: por esta espina de la corona de Él,
que revela en tu frente, tu insigne santidad,
yo espero que conviertas esta flor de papel
en un cáliz tragante que rebose piedad …

 

Pedro Miguel Obligado. Poeta y escritor argentino, 1892-1967. El poema transcripto pertenece a su libro “El Ala de Sombra”.

 

Fuente: Poesía argentina de inspiración religiosa. Antología. Compilador: Arturo López Peña, aciprensa.com, vidas-santas.blogspot.com

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