Don Bosco sobre la Patagonia: “Veía las entrañas de las montañas y los profundos senos de las llanuras… Vi innumerables minas de metales preciosos más ricos que el oro y la plata, galerías interminables de carbón mineral, depósitos de petróleo tan abundantes como hasta ahora no se han encontrado en otros lugares”

Don Bosco - Maria Auxiliadora

Don Bosco, gestor de los salesianos bajo la advocación de María Auxiliadora

Don Bosco para la juventud, con el nombre de San Francisco de Sales y la advocación de María Auxiliadora

“El que sólo desea gozar, sin sufrir, que se devuelva. Pero los que desean triunfos a costa del propio sufrimiento, que me sigan”

El P. Verlezza, responsable de la Obra de Don Bosco en Sampierdarena (Génova), desde donde salieron las primeras expediciones misioneras hacia Argentina, contó a ACI Prensa que el santo sacerdote celebró una Misa en 1872 en la que participaba una gran cantidad de benefactores.

Al final, y luego de escuchar su catequesis, todos pasaron por la sacristía de la Catedral de San Siro para recibir la bendición del fundador de los salesianos. A cada uno le obsequiaba una medallita de María Auxiliadora.

“Las medallitas que tenía en una pequeña bolsa eran muy pocas y el milagro fue que todos pudieron recibirla, pese a que la bolsita que el secretario le dio a Don Bosco realmente tenía poquísimas”.

Aquí, explicó también el sacerdote, “San Juan Bosco miraba sus sueños misioneros con un mapamundi que se conserva en el pequeño cuarto en el que reposaba durante su permanencia en Sampierdarena”.

Su primer sueño, a los 9 años.

Tuve por entonces un sueño que me quedó profundamente grabado en la mente para toda la vida. En el sueño me pareció estar junto a mi casa, en un paraje bastante espacioso, donde había reunida una muchedumbre de chiquillos en pleno juego. Unos reían, otros jugaban, muchos blasfemaban. Al oír aquellas blasfemias, me metí, en medio de ellos para hacerlos callar a puñetazos e insultos. En aquel momento apareció un hombre muy respetable, de varonil aspecto, notablemente vestido. Un blanco manto le cubría de arriba abajo; pero su rostro era luminoso, tanto que no se podía fijar en él la mirada. Me llamó por mi nombre y me mandó ponerme al frente de aquellos muchachos, añadiendo estas palabras: – No con golpes, sino la mansedumbre y la caridad deberás ganarte a éstos tus amigos.

Ponte, pues, ahora mismo a enseñarles la fealdad del pecado y la hermosura de la virtud.

– ¿Quién sois vos para mandarme estos imposibles?  – Precisamente porque esto te parece imposible, debes convertirlo en posible por la obediencia y la adquisición de la ciencia.

– ¿En dónde?, ¿Cómo podré adquirir la ciencia?  – Yo te daré la Maestra, bajo cuya disciplina podrás llegar a ser sabio y sin la cual toda sabiduría se convierte en necedad.

– Pero ¿quién sois vos que me habláis de este modo?  – Yo soy el Hijo de aquella a quien tu madre te acostumbró a saludar tres veces al día.

– Mi madre me dice que no me junte con los que no conozco sin su permiso; decidme, por tanto, vuestro nombre.

– Mi nombre pregúntaselo a mi madre.

En aquel momento vi junto a él una Señora de aspecto majestuoso, vestida con un manto que resplandecía por todas partes, como si cada uno de sus puntos fuera una estrella refulgente. La cual, viéndome cada vez más desconcertado en mis preguntas y respuestas, me indicó que me acercase a ella, y tomándome bondadosamente de la mano: – “Mira” – me dijo.

Al mirar me di cuenta de que aquellos muchachos habían escapado, y vi en su lugar una multitud de cabritos, perros, gatos, osos y varios otros animales.

– “He aquí tu campo, he aquí en donde debes trabajar. Hazte humilde, fuerte y robusto, y lo que veas que ocurre en estos momentos con estos animales, lo deberás tú hacer con mis hijos”.

En aquel momento, siempre en sueños, me eché a llorar.

Pedí que se me hablase de modo que pudiera comprender, pues no alcanzaba a entender qué quería representar todo aquello. Entonces ella me puso la mano sobre la cabeza y me dijo: – A su debido tiempo todo lo comprenderás. Dicho esto, un ruido me despertó y desapareció la visión. Quedé muy aturdido. Me parecía que tenía deshechas las manos por los puñetazos que había dado y me dolía la cara por las bofetadas recibidas; y después, aquel personaje y aquella Señora de tal modo llenaron mi mente por lo dicho y oído, que ya no pude reanudar el sueño aquella noche.

Por la mañana conté en seguida aquel sueño; primero a mis hermanos, que se echaron a reír, y luego a mi madre y a la abuela. Mi hermano José decía: – “Tú serás pastor de cabras, ovejas y otros animales”.

Mi madre: – “¡Quién sabe si un día serás sacerdote!”.

Antonio, con dureza: – “Tal vez, capitán de bandoleros”.

Pero la abuela, analfabeta del todo, con ribetes de teólogo, dio la sentencia definitiva: No hay que hacer caso a los sueños.

Yo era de la opinión de mi abuela, pero nunca pude echar en olvido aquel sueño. Lo que expondré a continuación dará explicación de ello. Y yo no hablé más de esto, y mis parientes no le dieron la menor importancia. Pero cuando en el año 1588 fui a Roma para tratar con el Papa sobre la Congregación Salesiana, él me hizo exponerle con detalle todas las cosas que tuvieran alguna apariencia sobrenatural. Entonces conté por primera vez el sueño que tuve a los nueve años. El Papa me mandó que lo escribiera literal y detalladamente, y lo dejara para alentar a los hijos de la Congregación; ésta era precisamente la finalidad de aquel viaje.

En la vida de Don Bosco se cumplió a la perfección lo señalado en éste de sus 159 sueños proféticos. Toda su vida la empleó en transformar jóvenes difíciles como fieras, en buenos cristianos como mansos corderos. Los 47 años de su sacerdocio los dedicó por completo a educar la juventud y con la ayuda de María Auxiliadora obtuvo que Jesucristo convirtiera y volviera buenos cristianos la centenares de miles de jóvenes. Hoy tienen más de dos mil colegios en más de setenta países y educan millones de jóvenes, especialmente a las clases pobres y abandonadas. Y siguen obteniendo los mismos prodigios del primer sueño: los pecadores que son como fieras se convierten en mansos corderos, o sea en católicos convencidos y prácticos.

EL SUEÑO DE LAS ROSAS

EN EL SUEÑO DEL ROSAL LA VIRGEN MARIA LE REVELA SECRETOS PARA OBTENER TRIUNFOS

“Un día del año 1847- contó Don Bosco- se me apareció la Reina del cielo y me condujo a un jardín encantador; era un inmenso rosal. Para no dañar las rosas me quite los zapatos, y empecé a andar. Pero las rosas tenían terribles espinas que me destrozaban los pies. Viendo que no podía continuar así, Nuestra Señora me aconsejo que me volviera aponer el calzado. Así lo hice. Muchas personas me seguían, pero apenas empezaban a sentir las fuertes punzadas de las rosas, se devolvían. Había rosas a la derecha, a la izquierda, en el suelo, y sobre la cabeza de los que caminábamos. Pero todas con espinas muy agudas y algunas nos daban punzadas tan terribles que producían espasmos.

La gente desde la orilla del rosal decía: “mire que sabroso viaja Don Bosco , caminando sobre rosas y todo es fácil para él”. Pero na sabían que tan dolorosos pinchazos estaba yo sintiendo en los pies en la cabeza, en los brazos y en las espaldas.

Muchos religiosos que me habían seguido, al sentir tantos dolores exclamaban :”Nos engañaron , esto es muy duro”. Y yo les contestaba :”El que sólo desea gozar, sin sufrir, que se devuelva.Pero los que desean triunfos a costa del propio sufrimiento, que me sigan” . Muchos abandonaron la vía y se devolvieron.
Algunos me seguían todavía. De vez en cuando alguien se desanimaba y se devolvía, pero unos cuantos valientes seguían por el camino de rosas aguantando las dolorosas heridas.
Al final nos encontramos en un precioso jardín. Todos íbamos heridos, sudorosos y sangrantes. Pero luego sopló un suave viento y quedamos curados.

Vi que los que me acompañaban pertenecían a muchas naciones y muchas razas.
Luego llegamos a un edificio de una hermosura inenarrable. Allí nos esperaba la Virgen María, la cual nos dió esta explicación:

El rosal es el camino quien debe seguir quien se dedica a educar a la juventud. Las espinas son los muchos sufrimientos que hay que soportar para poder educar bien: las rosas significan que para
ser un buen educador hay que tener mucha caridad. El ponerse el calzado para atravesar el rosal significa que hay que usar el “calzado de la mortificación “, mortificar las símpatías y las antipatías, porque quien se deja llevar de las simpatías o antipatías paraliza su apostolado y no logra conseguir los debidos frutos para la vida eterna”.

Hay que recordar a todos que después de un poco de tiempo de sufrimientos educando a la juventud, se llegará a la Casa del Padre en el cielo, donde cada uno recibirá su premio, según hayan sido sus obras”
“Con mucha caridad y mucha mortificación se llegará al cielo, en donde ya no habrá sino rosas, sin espinas”.
Apenas la Santísima Virgen terminó de hablar, me desperté.

SUS PROFECIAS

«La Iglesia deberá pasar tiempos críticos y sufrir graves daños, pero al fin el Cielo mismo intervendrá para salvarla. Después vendrá la paz y habrá en la Iglesia un nuevo y vigoroso florecimiento».

San Juan Bosco advirtió al Papa Pío IX (siglo XIX) de que:

llegará un día en que una luz brillante resplandecerá en el cielo, en pleno fragor de una batalla.
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En ese instante, el Papa y sus servidores abandonarán el Vaticano pasando por una plaza cubierta de muertos y heridos.
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Todo el paìs sufrirá una gran perdida de población y la tierra se agitará como arrasada por un huracán y caerá un fuerte pedrisco.
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Durante doscientos amaneceres, el Papa y su séquito vagarán por tierras extranjeras

La Patagonia, lugar evangelizado por los salesianos.

Anuncia grandes maravillas para la Patagonia, “cuando se tranquilicen las cosas públicas”… “Tenía ante mi vista las riquezas incomparables de aquellos países, riquezas que un día serán descubiertas…” “Oh cordilleras, cordilleras ¡Cuan rica es vuestra zona oriental!”.

“Veía las entrañas de las montañas y los profundos senos de las llanuras”. “Vi innumerables minas de metales preciosos, galerías interminables de carbón mineral, depósitos de petróleo tan abundantes como hasta ahora no se han encontrado en otros lugares”.

Las profecías sobre la Patagonia

El 31 de enero la comunidad católica mundial, recuerda a San Juan Bosco. Fue un hombre… sacerdote. Creó la Misión de los Salesianos dispersa en todo el mundo, y nos toca en especial a los patagónicos, recordar su misión salesiana que es pionera en los más inhóspitos lugares de nuestra región.- Dedicado especialmente a la educación de los niños y de la juventud, su obra, emerge como la más importante en la obra misionera, aparte de la congregación que imparte y evangeliza a esta parte de la Patagonia.-

Había nacido el 26 de agosto de 1815 en Becchi, Italia… y falleció el 31 de enero de 1888.-
Su obra es de carácter educativo, sencilla y humilde, pero no menos poderosa.-

Siguiendo los pasos del mundo de la política, en ocasión que el Obispo Miguel Angel Aleman, bregaba por la defensa de la soberanía nacional, en los conflictos de límites, de Lago del Desierto y de los Hielos Continentales… Tuve acceso a uno de los aspectos poco conocidos del visionario de la Patagonia Austral Argentina.-

DON BOSCO, apunta en 3 Paralelos estas profecías del desarrollo de la Patagonia oriental, es decir, la Argentina.

Profecía aobre Patagonia: paralelos-47-50-55

Don Bosco tuvo una visión sobre la Patagonia

EN EL PARALELO 47. Allí se ubica y describe para el 2000, una ciudad en enclave central, con gran número de habitantes, varias iglesias, escuelas, obras juveniles. “La ciudad del paralelo 47…” Ese paralelo, pasa por la zona de Cabo Raso hasta el Oeste de la cordillera… entre Caleta Olivia y Puerto Deseado…

EN EL PARALELO 50 que pasa por Puerto Santa Cruz, Don Bosco contempla “el progreso maravilloso de la Iglesia católica y de la civilización en la Patagonia…”.

EN EL PARALELO 55 zona a la altura de Río Grande, destaca inclusive a las Islas Malvinas y “ve riquísimos yacimientos de carbón mineral y otros metales al sur de la Pcia.de Santa Cruz, instalaciones de ferrocarriles que surcaban a gran velocidad y un movimiento comercial destacadísimo…”

Monseñor Aleman, en sus diálogos con muchos amigos, en cierta ocasión expresó “Y dejó rodar la bola”, como dice Martin Fierro… “YO LEI LAS PROFECIAS DE DON BOSCO, LO QUE NO DIJO DON BOSCO, ES QUÉ BANDERA FLAMEABA, Y A MI, DIJO MONSEÑOR ALEMAN ME GUSTARIA QUE SEA LA NUESTRA, LA CELESTE Y BLANCA…”. Confieso que en ese momento me emocioné, y se me hizo un nudo en la garganta.-

 

Extractado del Diario La Prensa de Santa Cruz
Enviado por: Argentino del Valle López

El sitio mariadelcielo.org ofrece para descargar el libro 153 sueños proféticos de Don Bosco en http://www.reinadelcielo.org/san-juan-bosco-suenos-profeticos/

Fuentes: www.aciprensa.com, mariadelcielo.org, bibliaytradicion.wordpress.com, www.corazones.org, forosdelavirgen.org, visionesdesanjuanbosco.blogspot.com.ar, argemto.com.ar y Wikipedia