Leemos: Jesús le muestra en visiones a la italiana María Valtorta Su Vida en la Palestina de hace 2000 años, que son recogidos en el libro “Poema del Hombre-Dios”, al que nos referimos en este sitio en varias publicaciones. Jesús le realiza un comentario a María Valtorta referido al Santo Sudario, que deseamos reproducir como testimonio de la Palabra del propio Dios al respecto:

“Sus científicos como prueba ante su incredulidad delante de la evidencia de Mi sufrimiento, que es el Sudario, explican cómo la sangre, el sudor cadavérico y la úrea de un cuerpo, fatigado en extremo, al mezclarse con las esencias aromáticas, pueden haber producido ese dibujo natural de Mi Cuerpo muerto y torturado. Sería mejor creer sin necesitar tantas pruebas. Sería mejor decir: “Esto es obra de Dios” y bendecir a Dios, quien les ha concedido una prueba indisputable de Mi Crucifixión y de las torturas que la precedieron!”. (Jesús a María Valtorta, “Poema del Hombre-Dios”)

La Iglesia católica no ha manifestado oficialmente su aceptación o rechazo hacia el sudario, pero en 1958 el papa Pío XII autorizó la imagen en relación con la devoción católica hacia la Santa Faz de Jesús.

El santo sudario llevado por un ángel. Grabado de Durero

El santo sudario llevado por un ángel. Grabado de Durero

El Sudario de Turín —también conocido como la Síndone, la Sábana Santa o el Santo Sudario— es una tela de lino que muestra la imagen de un hombre que presenta marcas y traumas físicos propios de una crucifixión. Se encuentra ubicado en la capilla real de la catedral de San Juan Bautista, en Turín (Italia).

El sudario mide 436 cm × 113 cm. Los orígenes del sudario y su figura son objeto de debate entre científicos, teólogos, historiadores e investigadores. Algunos sostienen que el sudario es la tela que se colocó sobre el cuerpo de Jesucristo en el momento de su entierro, y que el rostro que aparece es el suyo. La ciencia en cambio afirma que este objeto fue creado en la Edad Media.

En 1532, el sudario resultó dañado en un incendio en la capilla donde se guardaba. Una gota de plata fundida del relicario le dejó una marca dispuesta simétricamente entre las diversas capas de la tela doblada. Las monjas clarisas trataron de reparar el daño con parches.

El estudio del sudario comienza en 1898, cuando un fotógrafo aficionado, Secondo Pia, observó que en los negativos de las tomas que había realizado se podía ver el rostro de Jesús.

Santo Sudario en positivo y negativo

El sudario y como lo vio Secondo Pía en sus fotografías

En 1988 la Santa Sede autorizó la datación por carbono-14 de la sábana, que se realizó en tres laboratorios diferentes, de Estados Unidos, Inglaterra y Suiza, y los tres laboratorios dataron la tela entre los siglos XIII y XIV (1260-1390), pero hay un grabado en el códice Pray que representa el Santo Sudario ¡ un siglo antes !

Códice Pray

Grabado del Santo Sudario en el Códice Pray

A ciencia ¿ cierta ?

El problema con la prueba de radiocarbono 14 realizada por los más reputados hombres de ciencia científicos ( valga la redundante redundancia ) fechan la tela en el siglo XIII ( como mínimo ) y hay un grabado con las mismas marcas de quemaduras en ele ¡ del siglo XII ! ¿ Es una falsificación la tela o es una falsificación el estudio ? Y si es este último caso, ¿ es una falsificación tan burda que desconocían el grabado del siglo XII ? ¿ Queda en duda la Fe o la ciencia arrogante y mentirosa ?

Santo Sudario: detalle de quemaduras

El Santo Sudario: parte superior, inferior y detalle de quemaduras

Santo Sudario: marcas en ele

Comparativa entre las quemaduras del Santo Sudario y el mismo representado en el Códice Pray

No solo el Santo Sudario es real, sino que ¡ tenemos una copia en Argentina !

De las innumerables riquezas que atesora la Madre de Ciudades ( Santiago del Estero, capital de la provincia homónima ), una de las más antiguas y sagradas es la Sábana Santa, que en realidad es una copia del Santo Sudario original que se preserva y al que se le rinde culto en la ciudad italiana de Turín. Y el modo en que se produjo la copia es uno de los misterios que aún permanecen irresueltos hasta nuestros días, aunque ello no hace más que acentuar la fe inquebrantable del Cristianismo en el lacerante testimonio de la pasión y resurrección de nuestro Señor Jesucristo.

Sábana santa

Sábana santa

Sábana Santa de Santiago del Estero, Argentina

Obsequio de Felipe II

Cuando en 1534 las hermanas clarisas emparcharon el sudario y lo colocaron entre dos paños de igual medida, para su mayor protección, se produjo un segundo milagro.
En efecto, al ser retirados en 1578, año en que los Saboya se lo llevaron a su nueva capital, Turín, se descubrió que la imagen de Nuestro Señor, su sangre, sus marcas y hasta el polen de Palestina, habían pasado a ellos.
El sagrado manto fue depositado en la gran catedral de Turín, contigua al Palacio Real y desde 1694, yace en la capilla que Guarino Guarini construyó especialmente para él.
En 1804, a su paso por Turín rumbo a París, el Papa Pío VII veneró la Sábana Santa. Once años más tarde, cuando Roma fue ocupada por las tropas napoleónicas, el Santo Padre se exilió en Turín, ocasión en que el Rey Victor Manuel I determinó en honor a su huésped una exhibición pública de la Santa Síndone.
En 1980 se dispuso una ostensión privada para el nuevo Papa, Juan Pablo II, que volvió a peregrinar a Turín en 1998 y en el 2000.

De los dos paños que cubrieron el Sudario, uno fue entregado a Francia, por haber sido la nación depositaria de tan sagrada reliquia durante tanto tiempo y la otra a España, potencia del momento, cuyo soberano, el rey Felipe II, en su deseo de impulsar la evangelización de sus vastos dominios americanos, la entregó a la Orden de los Jesuitas, cuyos misioneros la llevaron a Santiago del Estero en 1585.

El manto fue colocado primeramente en la catedral de la segunda ciudad más antigua de la Argentina (fundada en 1553), sede del Obispado del Tucumán, y después en el convento que la Compañía levantó en aquella población.

En pleno siglo XVIII los jesuitas fueron expulsados del Imperio por lo que el convento pasó a manos de los dominicos, sus custodios hasta nuestros días.

La Argentina es depositaria de una de las reliquias más valiosas de la Cristiandad, algo que su población, profundamente católica, venera con devoción.

 

 

Fuentes: Wikipedia, Internet, reinadelcielo.org, elliberal.com.ar