Asesinato de católicos en Argentina

Este artículo fue publicado en Flores de papel nº 227, el periódico gratuito del barrio del Papa Francisco ( Flores ) que publica Roberto D’Anna, y que permite su publicación mencionando la fuente.

FLORES DE PAPEL | JULIO 2018 | Vigencia y legado del Grupo Bajo Flores

Una historia de política, religión, acción social y dictadura en el sur de nuestro barrio. Flores de Papel habló en exclusiva con familiares de los implicados en una triste historia.

Escribe Santiago Nuñez

Un grupo de tareas armado entró al edificio de Santa Fe 2949. Irrumpieron en uno de los departamentos. Despertaron a todos. Le ordenaron a una joven que vivía en el lugar que los acompañase. Le dijeron que simplemente le harían unas preguntas y que le pagarían el traslado de vuelta a su hogar en taxi. Eran las 5 am del 14 de mayo de 1976, la última vez que Mónica Mignone fue vista con o sin vida. Sus compañeros de militancia del proyecto Belén del Grupo del Bajo Flores correrían todos, sin excepción, la misma suerte en el lapso de 24 hs. Al día de hoy siguen desaparecidos.

Grupo del Bajo Flores

El grupo del proyecto Belén en el Bajo Flores era un conjunto político-religioso que realizaba tareas de apoyo y promoción social en los terrenos de la actual Villa 1-11-14. Pertenecían a grupos católicos. Muchos de ellos se conocieron en el Colegio Misericordia de Flores. Empezaron realizando, en el marco escolar a principios de la década del 70, viajes de misiones rurales a Cushamen, Chubut y a otras localidades del Sur del país. Luego, principalmente por iniciativa de César Lugones y Horacio Pérez Weiss comenzaron a hacer trabajo comunitario en el Bajo Flores, en el “proyecto Belén”, por la escuela que tenía ese mismo nombre propio. Se unieron al Movimiento Villero Peronista. Fueron muy cercanos a los curas salesianos Tito González y Esteban Felgueras. Tuvieron una acción de tipo religiosa y se vincularon con Franz Jalics, Orlando Yorio, Rodolfo Ricciardelli y el “Movimiento de Sacerdotes del Tercer Mundo”.
El 14 de mayo de 1976, ya con el golpe de estado perpetuado y el gobierno de Videla, desaparecieron en el rango de 24 hs. María Esther Lorusso Lammle, Beatriz Carbonell de Pérez Weiss, Horacio Pérez Weiss, César Lugones, María Marta Vásquez, Mónica Mignone y Marta Mónica Quinteiro. Nunca más se supo de ellos.

Belén en el Bajo Flores

Grupo Belén en el Bajo Flores, católicos ayudando a los pobres

“Trabajo Social”

“Ellos hacían trabajo social para tra­tar de ayudar a las personas que vi­vían en la villa del Bajo Flores, que ahora se llama 1-11-14. Ellos trataban de dar apoyo escolar. Tenían una perspectiva religiosa, eran ca­tólicos”, explica Santiago Del Carril a Flores de Papel. Santiago es sobrino de Mónica Mignone, a quien nunca conoció.
No obstante, el trabajo en la villa trascendía esa cuestión. Además del apoyo escolar, “se hacían trabajos de acompañamiento a los hospitales. También se construyó una guar­dería y también se mejoró el empedrado, la parte de electricidad y todo lo que sea para el bienestar de ahí de la villa. A su vez, se enseñaba costura y a la noche alfabetización de adultos”, comenta Mercedes Mignone, hermana de Mónica, a este medio. Junto con Santiago y toda la familia tienen un trabajo de re­cuerdo y memoria del caso y de ho­menaje a Emilio Mignone, padre de Mónica, fundador del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) y militante de Derechos Humanos. El grupo se organizaba en diferentes “mesas de trabajo”. En ellas se trataba documentación para extranjeros, se hacían trabajos de salud, se organizaba la militancia política, se armaba la actividad deportiva del barrio. “Fueron épocas de mucho progreso en calidad de vida para los habitan­tes de la Villa”, recuerda Mercedes.

14 de mayo de 1976 y después

En 24 hs. todo el grupo estaba desaparecido por las brigadas de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA). Desde ese momento, empezó una búsqueda que sigue, con sus idas y vueltas, hasta el día de hoy. El principal exponente de ese proceso fue Emilio Mignone, padre de Mónica y Mercedes, quien fundó el CELS y fue uno de los principales mo­tores de la búsqueda de su hija. “Empezaron a hablar con cualquier tipo de persona que pudiera ayudar. Emilio había estado en otros gobier­nos, como el (de facto) de (Juan Carlos) Onganía (1966-1970) y él tenía contactos. Empezó a llamar a to­da persona que podía. Se dio cuenta de que los llevaron a la ESMA”, explica Santiago. El caso fue uno de los investigados en la causa ESMA, cuya última con­dena fue en el 2017. “Pero no todos fueron condenados, algunos fueron absueltos o tuvieron condenas me­nores”, recuerda Del Carril, quien no se olvida de que su abuelo Emilio un día tuvo cara a cara al dictador Emilio Massera y le dijo: “Yo sé que vos te­nes a mi hija acá (en la ESMA) pero no me lo querés decir”

Mónica Mignone

Mónica Mignone, católica asesinada por la subversión del golpe de estado

Aquí

” En el Bajo dejaron un legado. Todos recuerdan con mucho cariño el compromiso y trabajo de Mónica y amigos en la Villa”, afirma Mercedes, quien recuerda que todos los años hay una misa por los chi­cos y por los 30.000 desaparecidos de la última dictadura militar. En el barrio, el grupo del Bajo Flores tiene una baldosa a modo de homenaje, con los nombres de todos los desaparecidos, recordados como “militantes populares”. Pero lo más importante se encuentra antes de la lista de los nombres, en el que la leyenda recuerda que “aquí se conocieron”


Opinión personal

Que no se crean católicos los que comulgan como videla y después matan católicos, los neofariseos que son del diablo creyéndose cristianos. Cristo se los hará saber.

Fuente: Flores de Papel

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