Representación artística de Jeanne Dixon

Representación artística de Jeanne Dixon

La vidente Jeane Dixon predijo el Armagedón, el comienzo del Apocalipsis, para el año 2020. Anteriormente había anticipado la presidencia y el asesinato de John F. Kennedy: el 13 de mayo de 1956, publicó la predicción que ganaría un demócrata (partido al que pertenecía Kennedy) las elecciones de 1960 y que luego sería “asesinado o moriría en funciones”.
Jeane Dixon publicó en 1971 en su libro “The Call to Glory” (El LLamado para la Gloria) la siguiente predicción: “Entre los años 2020 y 2037, aproximadamente, verán la segunda venida de Cristo. La batalla del Armagedón tendrá lugar en 2020”.

El Llamado para la Gloria

Dixon es el apellido de casada y su nombre de pila probablemente un seudónimo; fue bautizada en realidad como Lydia Emma Pinckert, uno de los 10 niños nacidos de inmigrantes católicos alemanes, Gerhart y Emma Pinckert, en Medford, Wisconsin, pero se crió en Missouri y California.

El caso de Sylvia Browne y su libro El final de los días, de 2008

Fin de los días

Browne, Sylvia; & Harrison, Lindsay (2008). End of Days New York, NY: Dutton. ISBN 978-0-525-95067-7

Esta vidente directamente relata los hechos actuales como leyéndolos de las noticias: “Una enfermedad respiratoria que surgirá en 2020”

Alrededor de 2020, una enfermedad grave similar a la neumonía se extenderá por todo el mundo, atacando los pulmones y los bronquios y resistiendo todos los tratamientos conocidos. Casi más desconcertante que la enfermedad misma será el hecho de que de repente desaparecerá tan rápido como llegó, atacará de nuevo diez años después y luego desaparecerá por completo “.

Sylvia Celeste Browne (deformación del apellido de casada Brown) creció en Kansas City, Missouri, hija de William Lee y Celeste Shoemaker. Su padre tenía varios trabajos diferentes, como la entrega de correo, ventas de joyas y como vicepresidente de una importante línea de carga. Browne fue criada principalmente como católica, y se decía que tenía una madre episcopal, una abuela materna luterana, un padre judío y parientes de todas estas religiones.

La extraordinaria predicción de Dean Koontz

“Los ojos de la oscuridad” del escritor de ciencia ficción Dean Koontz, escrito en 1981, refiere datos de coincidencia extraordinaria con la realidad actual.
En la primera versión del libro un virus creado por los rusos se llamaba Gorki-400 (2020: 20×20=400) pero a partir de 1989, finalizada la guerra fría, se cambió el texto y la enfermedad se llamó Wuhan-400 y empezaba en esa ciudad china.

Los ojos de la oscuridad

Su primera novela fue Star Quest, la cual se publicó en 1968. A partir de entonces Koontz empezó a escribir una gran cantidad de obras de ciencia ficción. Durante su estancia en la universidad, Koontz se refugió en su fe católica para escapar de sus problemas familiares.​ El autor afirma que ve al catolicismo como lo hizo el escritor y converso católico inglés G. K. Chesterton, como una forma de fomentar “la alegría por el don de la vida”.


Los escépticos critican la falibilidad de muchas predicciones; ¿eso invalidaría estas extraordinarias visiones?

Hay que tener en cuenta que las profecías pueden querer ser falsificadas, esto es, hacer creer a la gente que se han cumplido, simplemente simulando los hechos, que pueden ser producto de la ingeniería, la ciencia y la maldad humanas, quizás con propósitos políticos, económicos o simple burla. Personalmente soy muy desconfiado y tiendo a creer con más seguridad cuanto más antigua es una profecía, porque pasó el filtro del tiempo y está alejada de esta era tecnológica que puede falsificar casi cualquier cosa.

La Iglesia nunca da por cierta ninguna profecía sin hacer una exhaustiva investigación y sin que la evidencia sobrenatural sea patente. Es por ello que muchas de las visiones quedan en un limbo, clasificándose como “revelaciones privadas” y dejando al creyente realizar el depósito de la fe, teniendo en cuenta que la Salvación está ya consumada y que ninguna visión puede cambiar esto.
Sin embargo Dios no se queda quieto, como lo muestran las múltiples apariciones, sobre todo de la Virgen, muchas ya avaladas por la Iglesia.

Personalmente creo que hay que separar el profeta hecho y derecho como Isaías, al cual Dios se le presenta con el mandato de ir a hablarle a Israel, del visionario o visionaria como Santa Bernardita Soubirous (más con el don de profecía o visión, que un profeta “de carrera”) y mucho más de los no reconocidos por la Iglesia como estos visionarios norteamericanos, pero de todos es obligación analizarlos para escrutar si Dios nos está diciendo algo y qué.

También hay que notar que hay varios tipos de profecías. Por ejemplo la “redonda” o patente, que puede explicitar hechos, personajes, espacio y tiempo (una doncella dará a luz, el Mesías nacerá en Belén, etc.), la condicional (por ej. la expuesta a Jonás sobre la destrucción de Nínive que, como se arrepintieron, se cumplió en su incumplimiento), una tercera categoría que podría ser la “pospuesta” (como ejemplo tenemos la Bola de redención anunciada a la vidente neoyorquina católica Verónica Lueken, que habría sido retardada esperando que los hombres se corrijan de sus pecados) y alguna otra categoría de profecía que podría existir.

Así podríamos decir que en 1962 con la crisis de los misiles en Cuba, entre Estados Unidos y la Unión Soviética, el supuesto desastre anunciado por Dixon pudo haber sido un caso de profecía condicional cumplida por incumplimiento, como en el caso de Jonás y Nínive. En este caso, siempre en el terreno conjetural, las potencias obraron con prudencia, imagino que sobre todo un católico como Kennedy, e inclinaron la balanza hacia la misericordia de Dios.
Esto explicaría muchas profecías “fallidas”. Y le sumaría un efecto más; que un vidente reciba una visión significa que tiene una grado de virtud muy alto para ser avalado por Dios de esta manera, pero no significa que sea perfecto como Jesucristo, como lo demuestra el mismo Jonás, enojado de la misericordia de Dios, porque no destruyó a la ciudad de Nínive.
Así un vidente puede mezclar visiones provenientes del Alto, con sus propias interpretaciones personales de las mismas, agregando incluso ¡ sus propias predicciones !

Todo es cuestión de fe, y hasta de escolástica: de razón supeditada a la fe. Que la inspiración Divina sea sobre las personas que tienen que alumbrarnos el Camino de la Verdad y la Vida.

 

 

 

 

Imprimir