El 24 de septiembre de 1812 el Ejército del Norte, al mando del abogado Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano, gana milagrosamente la Batalla de Tucumán, contra una de las potencias de la época.

Leemos al Dr. Gustavo Rivas en su artículo La virgen que ganó una batalla y se hizo generala:

Su planteo técnico fue considerado una obra maestra de la estrategia. Y entre sus consecuencias, se le asigna haber asegurado la Independencia y salvado una parte considerable de nuestro territorio.

Para ello, Belgrano tuvo que desobedecer las órdenes del Triunvirato y la insistencia de su inspirador, Bernardino Rivadavia, en el sentido de que eludiera esa batalla y se retirara a Córdoba. En cambio, el pueblo de Tucumán le pedía al General que no los abandonara, a la vez que le aportaba numerosos voluntarios.

Y el mismo día de la batalla, que se extendió por dos jornadas, fue temprano a la iglesia de la Virgen de Merced, que desde 1687 era –designada por el Cabildo- Patrona y abogada de esa ciudad. Allí, en su oración, se encomendó a ella, como lo documenta después el parte respectivo y algunos dicen que le pidió su intercesión para lo que consideraba un milagro.

Aquella memorable batalla, una de las páginas más gloriosas de nuestra historia nacional, se ganó por la conjunción de una multiplicidad de concausas, que bien podrían vincularse al milagro. Una de ellas, muy singular, fue la inesperada y providencial aparición, en plena batalla, de una manga de langostas de inusual dimensión. Tanto, que confundió a los españoles al hacerles suponer erróneamente una superioridad de las fuerzas criollas que no existía, lo que influyó en su precoz retirada.

La noticia de aquella victoria, a medida que se fue conociendo, galvanizó el espíritu de lucha de las restantes Provincias Unidas.

Para celebrar el triunfo, el 27 de Octubre subsiguiente, se organizó una imponente procesión en la que el Ejercito del Norte y pueblo entero de Tucumán marcharon hasta el sitio mismo de la batalla.

Al frente y presidiendo la marcha, se desplazaba en lo alto la imagen de la Virgen de la Merced a quien todos le atribuían el milagro de ese resultado.

Pero en medio de la misma, el general victorioso hizo detener la marcha, lo que llamó la atención y se cumplió de inmediato. Pero más aún, sorprendió a todos, la orden de bajar la imagen al nivel del suelo, y así se hizo, ante el estupor de la multitud. Acto seguido, Manuel Belgrano le colocó a la Virgen su bastón de mando y en ese mismo momento, ¡la proclamó Generala del Ejército del Norte!

Por eso hoy la Virgen de la Merced, es Patrona del Ejército Argentino.

Todo lo cual, nos ayuda entender y valorar, cuánto tuvo que ver la fe católica en la gesta liberadora de nuestra Patria.

¿ Qué dice la Historia ?

En Wikipedia leemos: La batalla de Tucumán fue un enfrentamiento armado librado el 24 y 25 de septiembre de 1812 en las inmediaciones de la ciudad de San Miguel de Tucumán, durante la Segunda expedición auxiliadora al Alto Perú en el curso de la Guerra de la Independencia Argentina. El Ejército del Norte, al mando del general Manuel Belgrano a quien secundara el coronel Eustoquio Díaz Vélez en su carácter de mayor general, derrotó a las tropas realistas del brigadier Juan Pío Tristán, que lo doblaban en número, deteniendo el avance realista sobre el noroeste argentino. Junto con la batalla de Salta, que tuvo lugar el 20 de febrero de 1813, el triunfo de Tucumán permitió a los rioplatenses o argentinos confirmar los límites de la región bajo su control.

La Batalla de Tucumán pintura de Francisco Fortuny

La Batalla de Tucumán pintura de Francisco Fortuny

Al llegar a Tucumán el 13 de septiembre, Belgrano encontró a Balcarce con 400 hombres —sin uniformes y armados sólo con lanzas, pero bien organizados— y a la ciudad dispuesta a ofrecerle apoyo.

distribucion de fuerzas de batalla de tucuman

Distribución de fuerzas de la Batalla de Tucumán

En la mañana del 24 de septiembre de 1812, día de la batalla, el general Belgrano estuvo orando largo rato ante el altar de la Virgen, e incluso la tradición cuenta que solicitó la realización de un milagro a través de su intercesión.

La providencial aparición de una enorme bandada de langostas, que se abatieron sobre los pajonales, confundió a los soldados y oscureció la visión, acabando de descomponer el frente. Las versiones tradicionales refieren que fue tal la confusión sembrada por aquel enjambre de langostas que hizo parecer a los ojos de las fuerzas españoles, un número muy superior de tropas patriotas, lo que habría provocado su retirada en la confusión.

Díaz Vélez hizo replegar ordenadamente la infantería hacia la ciudad de San Miguel de Tucumán, colocándola en los fosos y trincheras que se habían abierto allí. También reorganizó la artillería y apostó tiradores en los techos y esquinas, convirtiendo a la ciudad en una plaza inexpugnable. Encerrado en ella, protegido por las fosas, Díaz Vélez aguardó expectante el resultado de las acciones de Belgrano y Tristán.

Belgrano, a su vez, desconocedor del resultado se retiró del campo central y acampando en el Rincón de Marlopa, intentaba recomponer su tropa cuando encontró al coronel José Moldes, quien había desempeñado el grueso de las funciones de observación. Díaz Vélez envió al teniente Paz en busca de Belgrano, el que le transmitió al general que regresara de inmediato porque la batalla había sido ganada y que su presencia era necesaria para asegurar el triunfo definitivo de las armas patriotas, tomando las decisiones que correspondían.

A través de Paz se localizó lo que quedaba de la caballería en el campo. Se les sumó poco después Balcarce, quien también se atrevió en calificar de victoria la situación, juzgando que el campo cubierto de cadáveres y despojos españoles era indicio del resultado, aunque desconocía por completo el estado de la infantería y de la ciudad. Reordenar la hueste le llevó el resto de la tarde a Belgrano. El general inmediatamente ordenó la marcha hacia la ciudad para conectarse con Díaz Vélez, quien había asegurado el triunfo de los patriotas.

Nuestra Señora de la Merced de Tucumán, la Generala del Ejército Argentino

Cabe acotar que la Virgen del Carmen o Nuestra Señora del Monte Carmelo fue la patrona del Ejército de los Andes que dirigió el general José Francisco de San Martín. ¿ Será por esto los colores de la Bandera Argentina, los mismos que la Virgen de la Inmaculada Concepción ?

Virgen de La Merced de Tucumán

Virgen de La Merced de Tucumán

La Virgen de la Merced o Nuestra Señora de las Mercedes es una advocación mariana venerada por los católicos de la Bienaventurada Virgen María. Es equivalente también el nombre de Virgen de la Misericordia. Su fiesta se celebra el día 24 de septiembre.

Tucumán, fue fundada por don Diego de Villarroel en 1565 pero en realidad se considera que fue el día de 1685 en que fue trasladada Nuestra Señora de las Mercedes al sitio actual.

Por los muchos favores que la Virgen de las Mercedes dispensó a los tucumanos, el Cabildo en 1687 la nombró Patrona y Abogada de la ciudad.

A ella le acreditan la victoria argentina en la batalla de Tucumán del 24 de septiembre de 1812. En ella se decidió la suerte de las Provincias Unidas del Río de la Plata.

Los españoles eran unos tres mil y los argentinos apenas mil ochocientos. Belgrano, el general argentino, puso su confianza en Dios y en Nuestra Señora de las Mercedes, a quien eligió por Patrona de su Ejército.

Historia de la Virgen de La Merced

La devoción a la Virgen de la Merced se difundió muy pronto por Cataluña y de ahí al resto de España, por Francia y por Italia, a partir del siglo XIII con la labor de redención de estos religiosos y sus cofrades. Con la Evangelización de América, en la que la Orden de la Merced participó desde sus mismos inicios, la devoción se extendió y arraigó profundamente en todo el territorio americano.

La llegada de la orden religiosa de los mercedarios a América, un poco relacionada con el antiguo espíritu de los caballeros que fueron a las Cruzadas en Tierra Santa y juntamente con el culto de la Virgen Compasiva, coincide con el poblamiento de las principales ciudades andinas cercanas a la línea ecuatorial como son: Cuzco, Lima, Quito, Paita y la Villaviciosa de la Concepción o San Juan de Pasto, a pesar de que esta última tenía como patrona religiosa a la Pura y Limpia Concepción, como su nombre lo indica.

Es en el siglo XVIII, de acuerdo al minucioso relato de José Rafael Sañudo, cuando la Virgen de las Mercedes aparece como protectora del Cabildo y pueblo de San Juan de Pasto respecto de erupciones y terremotos y otros eventos naturales dañinos. De hecho empieza a figurar la graciosa imagen como si fuera la que tiene el mando o el gobierno de Pasto. Son la fuerza de la tradición oral así sustentada y, en parte, el sincretismo o mestizaje religioso que la acompaña, los factores por los cuales se puede considerar a la Virgen de las Mercedes como Gobernadora de la Ciudad y no porque alguna autoridad civil en el siglo XX lo haya establecido por decreto.

Perú es actualmente el país que reúne a la mayor cantidad de fieles de toda América y que cada 24 de septiembre celebran esta fiesta en honor a la Bienaventurada Virgen María, en especial en la Peregrinación Nacional e Internacional hacia el puerto de Paita.

La devoción a la Virgen de la Merced se difundió en Bolivia, en el departamento de La Paz, donde hoy se le rinde veneración. Al año se le cambia tres veces sus vestiduras; la primera vez que se le cambia es la fecha del 3 de agosto recordando la primera vez que derramó lágrimas, la segunda vez el 24 de septiembre recordando su fiesta y la tercera y última vez en Navidad como regalo a su devoción.

Virgen de la Merced

La iconografía usada para representar a la Virgen de la Merced queda definida a partir del siglo XVI, consistiendo fundamentalmente en el hábito mercedario: túnica, escapulario y capa, todo en color blanco, con el escudo mercedario en el pecho. Otros elementos recurrentes son las cadenas y el grillete, símbolos también del cautiverio. Normalmente, además del escapulario del hábito, lleva otro pequeño en la mano que ofrece a los fieles.

Suele aparecer tocada con corona de reina, y también con el cetro en la mano derecha. En muchas ocasiones sostiene en la izquierda al Niño Jesús, que también puede llevar un escapulario en las manos. Otro modelo iconográfico es el de la Virgen Comendadora, sedente en el coro, sin niño ni cetro, con las constituciones de la Orden en una mano.

Virgen Misericordiosa

El modelo más extendido en la historia del arte (desarrollado desde el Duecento y el Trecento hasta la pintura gótica italiana de los siglos XIII y XIV) es el de la Virgen que cobija bajo su manto a un grupo, que puede ser de presos cautivos (rescatarlos es la función de la orden mercedaria)

¡ Recémosle los que no nos portamos bien para vencer en nuestra batalla !

 

 

Fuentes: eldiaonline.com, Wikipedia, forosdelavirgen.org