El 4 de agosto de 2006, al cumplirse 30 años de su muerte, el entonces presidente de la Conferencia Episcopal Argentina Jorge Bergoglio, luego Papa Francisco, había señalado en una homilía en la catedral de La Rioja que monseñor Enrique Angelelli « recibía pedradas por predicar el Evangelio y derramó su sangre por ello ».

Angelelli mártir

Angelelli mártir

Muerte de Angelelli

Angelelli sabía que estaba en la mira de los militares ya que personas cercanas a él lo habían escuchado muchas veces decir: ” Es mi turno.”
El 4 de agosto de 1976, conducía una camioneta junto con el padre Arturo Pinto, de regreso de una misa celebrada en la ciudad de Chamical en homenaje a dos sacerdotes asesinados, Carlos de Dios Murias y Gabriel Longueville, con tres carpetas con notas sobre los dos casos.
El párroco francés Longueville y su vicario Murias fueron secuestrados en la noche del 18 de julio de 1976 en la parroquia El Salvador, de Chamical. Sus cuerpos fusilados, con los ojos vendados, aparecieron en un descampado al sur de la ciudad. Murias tenía signos de torturas. Hoy el sitio se denomina Los Mártires y un oratorio honra sus memorias.

El Padre Pinto testimonió que un automóvil comenzó a seguirlos, y luego otro. Y en el paraje denominado Punta de los Llanos encerraron a la camioneta hasta hacerla volcar. Después de permanecer inconsciente durante un tiempo, Pinto vio a Angelelli muerto en la carretera, con la parte de atrás de su cuello mostrando lesiones graves, “como si lo hubieran golpeado”.

La zona fue rápidamente rodeada por la policía y personal militar. Se envió una ambulancia y el cuerpo de Angelelli fue trasladado a la ciudad de La Rioja. La autopsia reveló varias costillas rotas y una fractura en forma de estrella en el hueso occipital, en consonancia con un golpe dado con un objeto contundente, como lo había testimoniado el padre Pinto. Los frenos de la camioneta y el volante estaban intactos, y no había marcas de proyectiles.

El falaz informe policial indicó que Pinto era quien había conducido el vehículo, que tuvo una pérdida momentánea del control, y al intentar volver a la carretera reventó un neumático. Según esta versión, Angelelli habría perdido la vida como consecuencia de los sucesivos vuelcos. El juez Rodolfo Vigo aceptó el informe. Pocos días después, la fiscal Martha Guzmán Loza recomendó cerrar el caso, que calificó de “accidente de tránsito”.

El 19 de junio de 1986, ya bajo el régimen democrático, el juez de La Rioja Aldo Morales sentenció que había sido “un homicidio fríamente premeditado y esperado por la víctima”. Cuando algunos militares resultaron involucrados en la acusación, las fuerzas armadas trataron de bloquear la investigación, pero el juez rechazó sus reclamos. El caso pasó a la Corte Suprema de Justicia de la Nación Argentina, que a su vez lo derivó a la Cámara Federal de Córdoba. El tribunal de Córdoba dijo que era posible que las órdenes provinieran del Comandante del Tercer Cuerpo de ejército, Luciano Benjamín Menéndez.

En abril de 1990, la Ley de Punto Final puso fin a la investigación en contra de los tres militares acusados de la muerte ( José Carlos González, Luis Manzanelli y Ricardo Román Oscar Otero ). Sin embargo esta ley fue derogada en 2005 junto con la Ley de Obediencia Debida, y en agosto de ese año el caso fue abierto nuevamente. La Corte Suprema dividió el caso en dos partes: la acusación contra los militares fue enviada a los tribunales de Córdoba, y la posible participación de civiles en el asesinato fue remitida a La Rioja. El ex comandante Menéndez fue llamado por el tribunal de La Rioja el 16 de mayo de 2006, pero decidió no declarar nada.

La causa judicial

En abril de 2009 se realizó una necropsia. El informe médico legal ratificó que las múltiples fracturas en el cráneo fueron la causa de la muerte. Asimismo, se divulgó cierta información que pretendía negar el homicidio. Al descartarse la presencia de proyectiles de armas de fuego, aspecto que nunca estuvo mencionado como evidencia en la causa, se quiso abonar la tesis de un simple y casual accidente vial, descartando la existencia de intencionalidad, es decir, de un atentado.

En 2010, el Centro Tiempo Latinoamericano de Córdoba, la sobrina de monseñor Angelelli, María Elena Coseano, el propio Obispado de La Rioja, las secretarías de Derechos Humanos de la Provincia y de la Nación, y Arturo Pinto como víctima sobreviviente, se constituyeron en querellantes en el Juzgado Federal de la La Rioja. En la presentación, se resumió una vez más el relato varias veces repetido por el padre Arturo Pinto, único testigo directo en la causa judicial, quien mencionó que la camioneta que manejaba el obispo fue encerrada bruscamente por un Peugeot 404, en una maniobra que le provocó el vuelco. Se reclamó la imputación de catorce militares y policías, encabezados por el dictador Jorge Rafael Videla y el entonces comandante del tercer Cuerpo de ejército, Luciano Benjamín Menéndez, como responsables mediatos del crimen.
El vicecomodoro Luis Fernando Estrella, ex segundo jefe de la Base Aérea de Chamical, y el ex alférez Miguel Ricardo Pessetta fueron arrestados por su participación en los asesinatos de los sacerdotes Carlos de Dios Murias y Rogelio Gabriel Longueville.

El 4 de julio de 2014, Luis Fernando Estrella y Luciano Benjamín Menéndez fueron condenados a cadena perpetua por el crimen de Enrique Angelelli. Otros acusados tales como Jorge Rafael Videla, Juan Carlos Romero y Albano Harguindeguy, fallecieron antes del comienzo del juicio.

Pocas semanas antes de la sentencia, la investigación judicial había recibido un impulso imprevisto de la Santa Sede, cuando el papa Francisco remitió dos documentos hasta entonces secretos que resultaron un aporte significativo a la causa. Se trataba de una carta firmada por el propio Angelelli enviada al entonces nuncio apostólico Pío Laghi en la que advertía estar amenazado, con lo cual la misiva comprometía al nuncio. La otra carta contenía el relato detallado del asesinato de Gabriel Longueville y Carlos de Dios Murias, dos sacerdotes muy próximos al obispo, el 18 de julio de 1976.

Posiciones de la Iglesia católica

Tres días después de la muerte de Angelelli, un grupo de clérigos argentinos dirigió una petición a Raúl Primatesta, arzobispo de Córdoba y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, instándolo a hablar en defensa del clero. El cardenal cómplice aconsejó la « prudencia de las serpientes » y recordó que « hay un tiempo para hablar y un tiempo para callar ». El cardenal Juan Carlos Aramburu, de tristemente célebre apellido, señaló: « Para hablar de crimen hay que probarlo y yo no tengo ningún argumento en ese sentido » .Sin embargo, algunos prelados como Jaime de Nevares, Jorge Novak y Miguel Hesayne denunciaron el asesinato. L’Osservatore Romano informó la muerte de Angelelli como « un extraño accidente ». La Agencia Informativa Católica Argentina publicó un informe muy breve de la trayectoria de Angelelli, en tanto que el incidente no fue discutido posteriormente por publicaciones oficiales de la Iglesia católica.

El 4 de agosto de 2006, al cumplirse 30 años de su muerte, el entonces presidente de la Conferencia Episcopal Argentina Jorge Bergoglio, luego papa Francisco, celebró una misa en la catedral de La Rioja en memoria de Angelelli. En la homilía en la catedral señaló que monseñor Enrique Angelelli recibía pedradas por predicar el Evangelio y derramó su sangre por ello: Sin hacer mención explícita de la participación de la dictadura en la muerte de Angelelli, Bergoglio dijo que el obispo « removió piedras que cayeron sobre él por proclamar el Evangelio, y se empapó de su propia sangre ». Bergoglio sentenció luego con una frase de Tertuliano: ” la sangre de los mártires es la semilla de la Iglesia “. Así, fue la primera palabra oficial de la Iglesia argentina sobre Angelelli, y la primera vez que se lo invocaba en calidad de mártir. Después de la misa, 2000 personas ( incluyendo al gobernador de La Rioja Ángel Maza ) rindieron homenaje a Angelelli en Punta de los Llanos, donde se produjo el crimen. Angelelli formó parte, junto con Carlos Horacio Ponce de León, Jorge Novak, Jaime de Nevares y Miguel Hesayne, del grupo de obispos que denunció más enérgicamente las violaciones a los derechos humanos durante el Proceso de Reorganización Nacional.

En 2014, ya durante el pontificado de Francisco, la investigación judicial recibió impulso de la Santa Sede con aportes significativos para el esclarecimiento del crimen y la sentencia definitiva.
En 2015 los predios rurales próximos a Chamical ( La Rioja ) donde fueron asesinados Enrique Angelelli, obispo de La Rioja, y los curas Carlos Murias y Gabriel Longueville, durante la dictadura cívico militar, fueron declarados lugar histórico nacional.

Angelelli

Busto de Monseñor Angelelli a la vera de la ruta nacional 38 en Chamical, La Rioja, Argentina.

Quiera Dios, por la memoria de los mártires católicos, que este país vuelva a ser un país verdaderamente cristiano y que el diablo que lo invadió se saque el disfraz de católico ( con el cual asesina católicos) y se vaya de aquí y que se lleve con él a su guarida del norte, los asesinatos, la droga, la violación de menores, el saqueo y todo el infierno que nos hacen vivir a diario, desde hace medio siglo por lo menos.

Ver entrada: https://paracatolicos.swred.com/una-poesia-una-profecia-del-obispo-martir-enrique-angel-angelelli/

Fuentes: elortiba.org, Wikipedia

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