Virgen de Fátima en Galicia

La historia oficial del santuario de Fátima editada por la Iglesia católica hunde en Galicia parte de las pruebas de veracidad de la aparición mariana. Sor Lucía, uno de los tres niños que hace aproximadamente un siglo aseguraron vivir una aparición de la Virgen en la localidad lusa, dio cuenta de tres visiones más en la comunidad gallega siendo ella religiosa de la orden de las Doroteas. Las dos primeras, según dejó escrito, se produjeron el 10 de diciembre de 1925 y el 15 de febrero de 1925 en el convento de Pontevedra. La tercera, el 13 de junio de 1929 en un convento de Tui. En esas apariciones la Iglesia católica da por probado que la Virgen dio instrucciones precisas a la religiosa de los rezos que deberían dedicarle y «de la consagración de Rusia al Inmaculado Corazón». Este constituyó el segundo misterio de Fátima, precedido de una visión del infierno como primer secreto. El tercero fue desvelado por Juan Pablo II, pero sigue sujeto a interpretaciones hasta del actual Papa, que ve en la descripción de la revelación los problemas que viven hoy muchos curas con la Justicia.

Apariciones galaicoportuguesas en el siglo XX

Apariciones galaicoportuguesas en el siglo XX

Agosto 29 de 1931:  Revelaciones de Jesús a Sor Lucía en Rianjo o Rianxo ( La Coruña )

Revelaciones de Jesús, en Rianjo, Galicia-España el 29 de Agosto de 1931 a Sor María Lucía de Jesús, vidente de Fátima

En agosto de 1931, debido a una enfermedad, la Hermana Lucía estaba pasando una temporada en una casa amiga en Rianjo, España, una pequeña ciudad marítima cercana a Pontevedra, para descansar y recobrarse. Fue en la capilla de allí que la Mensajera de Fátima iba a recibir una vez más una comunicación del Cielo.

Nuestro Señor se quejó a la Hermana Lucía por la tardanza de Sus Ministros, quienes demoraban la Consagración de Rusia al Inmaculado Corazón de María, como había pedido Nuestra Señora de Fátima el 13 de Junio de 1929, dos años y dos meses antes. La Hermana Lucía informó a su Obispo la importante revelación:

29 de Agosto de 1931. Señor Obispo: Mi confesor me manda que participe a V. Ex.cia lo que hace poco ocurrió entre mí y Nuestro Buen Dios: pidiendo a Dios la conversión de Rusia, de España y Portugal, me pareció que su Divina Majestad me dijo:

“Me consuelas mucho pidiéndome la conversión de esas pobres naciones. Pídelo también a Mi Madre, diciendo muchas veces: Dulce Corazón de María, sed la salvación de Rusia, de España y de Portugal, de Europa y del mundo entero.

Y otras veces: Por vuestra Pura e Inmaculada Concepción, oh María, alcanzadme la conversión de Rusia, de España, de Portugal, de Europa y del mundo entero.

Participa a Mis Ministros que, en vista de que siguen el ejemplo del rey de Francia [1], en la dilación de la ejecución de Mi Petición, también lo han de seguir en la aflicción. Nunca será tarde para recurrir a Jesús y a María.”

En otro texto ella escribió: Más tarde, por medio de una comunicación íntima, Nuestro Señor me dijo, quejándose:

“No han querido atender Mi Petición… Al igual que el rey de Francia [2] se arrepentirán, y la harán, pero ya será tarde. Rusia habrá ya esparcido sus errores por el mundo, provocando guerras y persecuciones a la Iglesia. ¡ El Santo Padre tendrá que sufrir mucho ! ”

[1] Nuestro Señor estaba haciendo aquí una referencia explícita a los pedidos del Sagrado Corazón, hechos el 17 de Junio de 1689, al Rey de Francia, por intermedio de Santa Margarita María de Alacoque.

[2] Se refiere al rechazo del rey Luis XIV (1638-1715) —al igual que el rechazo, tanto de su hijo como de su nieto, los reyes Luis XV (1710-1774) y Luis XVI (1754-1793)— a consagrar públicamente a Francia al Sagrado Corazón de Jesús, como fue pedido por el Cielo. Ya el rey Luis XIII (1601-1643), había esbozado una forma de Consagración de Francia a la Virgen de Notre Dame, aconsejado por su confesor, el Padre Caussin, y en noviembre de 1637, el texto finalmente se presentó al Parlamento que fue firmado por el Rey, el 10 de febrero de 1638, conocido como el famoso voto de Luis XIII. El padre Caussin, propuso al rey promulgar la consagración de Francia tan pronto como no haya duda sobre el embarazo de la reina (del futuro rey Luis XIV). El 17 de Junio de 1789, Fiesta del Sagrado Corazón, exactamente a cien años del día en que Santa Margarita Mª Alacoque había escrito el gran designio del Cielo para el rey de Francia, se alzó el Tercer Estado (el pueblo llano) y se proclamó una Asamblea Nacional, despojando al rey Luis XVI de su poder legislativo. El 21 de enero de 1793, Francia decapitó, como si fuera un criminal, a su rey cristiano Luis XVI, llamado por los revolucionarios, Luis el Último o Luis Capeto.

Jesús habla en Galicia

Aparición del Niño Jesús y la Virgen María en Pontevedra

Contexto histórico

Santa Dorotea nació en Capadocia y alrededor del 300 a.C. fue asesinada en Cesarea Mazaca, decapitada por defender su fe. Camino a su martirio, Teófilo le pidió irónicamente, en medio del crudo invierno, flores y manzanas del jardín de Cristo y ella dijo que sí, y un niño se le apareció mientras rezaba ante su martirio inminente, y le dio tres rosas y tres manzanas, y le pidió a la santa que se las llevara a Teófilo que, ante el milagro, se convirtió al cristianismo.

La Congregación de las Hermanas de Santa Dorotea fue instituída en el Santuario de San Martiño en Albaro (Génova, Italia) por la religiosa Paola Frassinetti y otras seis compañeras, aprobada en 1838.

Se expandió la orden y en 1866 abrieron casas en Portugal y Brasil y en 1911 llegan a España, en 1934 a Angola y en 1960 a Mozambique y en los últimos años a la Argentina, por mencionar a los paises de habla galaico-portuguesa o de mucha emigración gallega.

A favor de la revolución portuguesa del año 1910 ( Primera República Portuguesa) se expulsa del Portugal a las instituciones religiosas, comenzando el éxodo de las Hermanas de Santa Dorotea a Bélgica, Suiza, Inglaterra y España, en Tui, donde se habla la misma lengua ( gallego y portugués son dos variantes del galaico-portugués ). Fundan un colegio para niñas de familias portuguesas exiliadas por la revolución.

En 1911 fundan una residencia para jóvenes que estudian en la Escuela de Magisterio en Pontevedra en la calle Santa Clara. En 1918 se trasladan a la Travesía de Isabel II donde funcionan la Residencia y el Colegio. A este lugar llegaría Lucía de Jesús de los Santos (luego Sor Lucía) de Fátima y recibiría la visita de la Virgen María como le había prometido en Fátima, Portugal.

Fátima era la hija preferida del Profeta Mahoma, fundador del Islam, la cual, junto con María, son dos de las mujeres más importantes de esta religión. La leyenda dice que la mujer que dio origen al nombre del pueblo en Portugal proviene de una princesa mora capturada junto con muchas mujeres más, por los cristianos durante la Reconquista, y dada en matrimonio al Conde de Ourém, ella aceptó el cristianismo y fue bautizada con el nombre de Oriana, y que el conde dio la esas tierras el nombre de Fátima en memoria a sus antepasados.

El 13 de mayo de 1917 en Cova de Iria, la Virgen María se le apareció a tres niños pastores: Lucía de Jesús dos Santos y los hermanos Francisco y Jacinta Marto, que morirán luego de las apariciones marianas.

Mariofanías y apariciones de Nuestro Señor

El 13 de julio de 1917 en Fátima, la Virgen promete a Lucía una nueva visita: “vendrá a pedir la consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón y la Comunión reparadora de los primeros sábados”. Esta promesa se cumplirá en Pontevedra, Galicia.

Después de desear por un tiempo convertirse en religiosa, en 1925 a los dieciocho años, Lucía llega a las Hermanas de Santa Dorotea, ingresando como postulante en el convento de la Orden en Pontevedra.

El 10 de diciembre de 1925  se apareció nuevamente la Virgen a Lucía cumpliendo su promesa, y a su lado en una nube luminosa suspendida, el Niño Jesús. La Santísima Virgen poniéndole una mano en el hombro, le mostró al mismo tiempo en la otra un Corazón rodeado de espinas y le dijo al Niño Jesús: “ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre que está cubierto de espinas que solo hombres ingratos contínuamente le clavan, sin haber quien haga un acto de reparación para arrancárselas”. Y luego dirigiéndose a Lucía: “Mira, hijita, mi Corazón, cercado de espinas que los hombres ingratos me clavan continuamente con blasfemias e ingratitudes. Tú, al menos, procura consolarme y di que todos aquellos que durante cinco meses, en el Primer sábado se confiesen, reciban la Santa Comunión, recen la tercera parte del Rosario y me hagan 15 minutos de compaña, meditando en los 15 misterios del Rosario, con el fin de desagraviarme, yo prometo asistirles en la hora de la muerte con todas las gracias necesarias para la salvación de sus almas”


El niño Jesús

Al año siguiente, 1926, Lucía cuenta una nueva aparición: “El día 15 ( de febrero de 1926 ) andaba yo muy ajetreada con mis oficios y ya no me recordaba de aquello casi nada y yendo a arrojar un cubo de basura fuera de la propiedad, donde algunos meses atrás había encontrado un niño, le habia  preguntado si sabía el Ave María, me había respondido que sí, le dije que la dijera para oírla yo, más como no se resolvía a decirla solo, la dije yo con él tres veces. Al fin de las tres Aves Marías, y le pedí que la dijera solo, pero se calló y no pudo decirla solo; le pregunté si sabía cual era la Iglesia de Santa María, me respondió que sí; le dije que fuera allí todos los días y que dijera así: ¡ oh Madre mía del Cielo, dame tu Hijo Xesús ! Le enseñé esto y entré en la casa.

En ese día pues, el 15 de febrero de 1926, viviendo yo allí como de costumbre, encontré un niño que me pareció ser lo mismo y le pregunté entonces ¿ pediste al Niño Jesús a la Madre del Cielo ?

El niño se da vuelta a mí y dice:

¿ Y tú propagaste por el mundo aquello que la Madre del Cielo te pedía ?

Diciendo esto se transforma en un niño resplandeciente; sabiendo que era Jesús,  dije:   Jesús mío, vosotros sabéis bien que mi confesor me dijo en la carta que os leí; me decía que era necesario que aquella visión se repitiera, que hubiera hechos para que fuera creíble y que la Madre Superiora sola, para propagar ese hecho, nada podía.

El Niño Jesús responde:  Es verdad que la Madre Superiora sola nada puede pero con mi gracia lo puede todo y basta que tu confesor te dé licencia y que tu Superiora lo diga para que sea creído, aun sin saberse a quién fue revelado.

Lucía:  Pero mi confesor decía en la carta que esta devoción no hacía falta en el mundo porque ya había muchas almas que los recibían en los Primeros Sábados en honra de Nuestra Señora y de los quince misterios del Rosario.

Jesús:  Es cierto hijita que muchas almas los comienzan pero pocas los acaban y que las que los terminan, es con fin de recibir las gracias que a eso están prometidas, pero me agradan más  que las hagan los Primeros Sábados con fervor y con el fin de desagraviar al Corazón de tu Madre del Cielo, a aquellos que los hagan los quince, aunque tibios e indiferentes.

Lucía pidió por las dificultades de confesarse en sábado que fuera válida la confesión de ocho días.

Jesús:  Sí, puede ser de muchos días más aún, con tal que, cuando me reciban, estén en gracia y tengan la intención de desagraviar al Inmaculado Corazón de María.

Lucía:  Mi Jesús ¿ y las que olviden tener esta intención ?

Jesús: Pueden hacerla en otra confesión siguiente, aprovechando la primera ocasión que habían tenido para confesarse

Y el Niño Jesús desapareció.

En la noche del 29 al 30 de mayo de 1930 recibe esta respuesta referida a las preguntas que le había hecho el confesor de Lucía:

Hijita, la razón es simple. Hay cinco tipos de ofensas o blasfemias cometidas contra el Inmaculado Corazón de María:

Blasfemias contra la Inmaculada Concepción
Blasfemias contra su Virginidad Perpetua
Blasfemias contra su Divina maternidad al rechazar, al mismo tiempo, reconocerla como la Madre de los hombres
Las blasfemias de aquellos que tratan de sembrar públicamente en los corazones de los niños indiferencia y desprecio, o aún odio por esta Madre Inmaculada
Las ofensas de aquellos que la ultrajan directamente en sus Santas Imágenes

Allí, hijita, está la razón por la que el Inmaculado Corazón de María me inspiró a pedir este pequeño acto de reparación, y en consideración a él, a mover mi Compasión para perdonar a las almas que tenían la desgracia de ofenderla. En cuanto a ti, procura incesantemente, por tus oraciones y sacrificios, mover mi Compasión con esas pobres almas..

Es muy llamativo el comportamiento de los católicos en el paso de los siglos; en la Edad Media se encuentran con los restos del apóstol Sant Jacob ( Santiago o San Xacobo ), Santiago el Mayor, se erige una catedral en Compostela que llega al cielo, es Patrono de Galicia y de España, se peregrina desde toda Europa por el camino de Santiago durante siglos hasta hoy, por los restos de un discípulo de Jesús y nuestro Señor Jesucristo, una de las Tres Personas de Dios, aparece en Pontevedra y el hecho no tiene la trascendencia merecida.

 

Fuente: https://galicia.swred.com