Amando a nuestros “enemigos” como enseñó Jesús

Alberto Gerchunoff, el José Hernández de nuestros judíos

Los gauchos judíos es el nombre que se les dio a los inmigrantes judíos que se instalaron en regiones fértiles de la Argentina, fundando «colonias agrícolas» ; este término se lo debemos a Gerchunoff.

No existiríamos los cristianos, no existiríamos los católicos, si no hubieran existido los judíos.

En los siglos XIX y XX, sobre todo a instancias de Sarmiento, Argentina abrió sus puertas a la inmigración. Uno de los lugares donde se iniciaron colonias agrícolas fue la provincia de Entre Ríos; este es un homenaje a los que, como los míos, vinieron a labrar la tierra y no a robar. Esta invitación está implícita en el Preámbulo de la Constitución argentina:

Nos los representantes del pueblo de la Nación Argentina, reunidos en Congreso General Constituyente por voluntad y elección de las provincias que la componen, en cumplimiento de pactos preexistentes, con el objeto de constituir la unión nacional, afianzar la justicia, consolidar la paz interior, proveer a la defensa común, promover el bienestar general, y asegurar los beneficios de la libertad, para nosotros, para nuestra posteridad, y para todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino: invocando la protección de Dios, fuente de toda razón y justicia: ordenamos, decretamos y establecemos esta Constitución, para la Nación Argentina.

Alberto Gerchunoff ( Proskurov, Imperio ruso, 1 de enero de 1883 – Buenos Aires, Argentina, 2 de marzo de 1950 ) fue un escritor y periodista argentino. Entre las muchas novelas y ensayos que escribió sobre la vida de los judíos en Latinoamérica se destaca Los gauchos judíos (1910), compuesta en homenaje al centenario de la Revolución de Mayo, donde recoge estampas y relatos de la inmigración judía en la Argentina inspirados en sus recuerdos de niñez y adolescencia.

Desgraciadamente a su padre lo mató un gaucho matrero, aunque eso no le sirvió de excusa para ningún resentimiento. Lamentablemente eran comunes estos matreros en lo rural ( el mismo Martín Fierro, el gaucho emblemático de José Hernández, se bate en un duelo de facones ), como luego lo fueron los compadritos en la ciudad de Buenos Aires. Luego tuvimos a los genocidas, la condición humana, que tiene a Jesús en la boca y al diablo en el corazón.

Rescato de Los Gauchos Judíos esta primera página de la edición del centenario argentino, un conmovedor canto a Nuestro Dios y a Nuestra Patria.

gauchos-judios

 

Con su fuerte brazo, el Señor
nos libró de Faraón, en Egipto.
La Agada

 

He ahí, hermanos de las colonias y de las ciudades, que la República celebra sus grandes fiestas, las fiestas pascuales de su liberación.
Claros son los días y dulces las noches en que se elevan los laúdes en memoria de los héroes; hacia el cielo -blanco y azul como la bandera- suben voces de júbilo. Anímanse de flores las praderas y de verdes siembras las campiñas.
¿ Recordáis cuando tendíais, allá en Rusia, las mesas rituales para glorificar la Pascua ? Pascua magna es esta.
Abandonad vuestros arados y tended vuestras mesas. Cubridlas de blancos manteles, sacrificad los corderos más altos y poned el vino y la sal en augurio propicio. Es generoso el pabellón que ampara los antiguos dolores de la raza y cura las heridas como venda dispuesta por manos maternales.
Judíos errantes, desgarrados por viejas torturas, cautivos redimidos, arrodillémonos, y bajo sus pliegues enormes, junto con los coros enjoyados de luz, digamos el cántico de los cánticos, que comienza así:

Oíd mortales…

Buenos Aires, año del primer centenario argentino

 

Todos sufrimos, de una manera u otra, en los pogroms, en los campos de concentración nazis o con las desapariciones argentinas, judíos y cristianos: como sufrió cristianamente San Maximiliano Kolbe, que ofreció su vida en lugar de una familia judía en el exterminio de los nazis; que los argentinos honremos a la Patria como nos invita este texto.

¿ Cuántos argentinos no agradecen a su país como nuestro compatriota Gerchunoff lo hizo ? ¿ cuántos dicen “este país de m…” por no saber llevar la cruz, en vez de arrodillarse a cantar el himno delante de nuestra Bandera, teniendo mucha más suerte que nuestros abuelos inmigrantes ?

 

Fuentes: www.scribd.com , Wikipedia

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